lunes, 14 de diciembre de 2009

CONÓCETE A TI MISMO

CONÓCETE A TI MISMO
Manly Palmer Hall

Para resolver el enigma del destino, el hombre debe tener la conciencia tan clara y
perfecta como la de los Señores del Destino, quienes son los hacedores de ese Plan.
Todo el universo objetivo esta localizado aquí Para que la vida interna aprenda a conocerse a si misma. Los magos de Persia llevaban con ellos espejos como símbolo de la naturaleza, porque en la faz de la naturaleza está reflejado el rostro de Dios. Solamente cuando usamos lo visible como medio para estudiar lo invisible - sólo cuando usamos la ilusión como llave para abrir la puerta de la realidad, estamos acordes con las leyes, las cuales, a través del transcurso del tiempo infinito, moldearan nuestro destino conforme a la voluntad de los dioses.
La primera instrucción dada a los candidatos, en uno de los antiguos Misterios, era:
“Coloca el centro en el centro” Esto puede parecer ambiguo. No toda la gente está
orientada en forma apropiada. Pocos son, realmente, aquellos que están centrados; la gran mayoría esta ocupada con lo asuntos ajenos. Esta instrucción significa que cada individuo debe morar en su propia alma; debe buscarse a sí mismo en su propio ser.
El hombre puede simbolizarse como una rueda y su vida la revolución de la rueda.
Dios es el eje de la rueda y los rayos son los senderos nobles que a Él conducen. Por eso, todos los senderos conducen, eventualmente, a Dios. La mente del hombre puede ser concentrada ya sea sobre la diversidad representada por los rayos o sobre la unidad representada por el eje, y la diferencia fundamental entre el Maestro de Sabiduría y el insensato estriba en esa diferencia de punto de mira. El hombre no puede conocerse nunca como la unidad sencilla que es realmente, hasta que no haya absorbido toda la diversidad con que el mundo objetivo lo rodea.
Por lo tanto, si la mente no siente correctamente la relación que sostiene para si
misma, verá todas las cosas con una imagen deformada: Es una virtud de la mente inclusiva cuando encuentra un lugar para cada cosa en el Gran Plan, pero no es virtud colocarse a si mismo en el medio de todas las cosas. Probar y estudiar todo, unirse a todo movimiento, vagar de uno a otro lado intelectualmente - éstos constituyen los primeros pasos hacia el estado de vagabundeo mental.
Es bueno estar siempre investigando, pero, es también necesario saber qué es lo que
se quiere. Pero, si tenemos balance o equilibrio mental, el cual sólo se encuentra en el eje de la rueda, podemos, entonces, edificar la verdad dentro de nosotros mismos. Construye todas las cosas dentro de ti mismo, pero no trates de ubicarte en todas las cosas. Buddha, después de muchos años de infructuoso vagar, encontró que era inútil buscar sabiduría en la puerta de los otros hombres. Desanimado pero sin desesperación se cobijó, finalmente, bajo el sagrado árbol Bo. Ahí logró la comunión consigo mismo, descubriendo en el silencio de su propia alma todas las verdades que vanamente había buscado a través del mundo.

La sabiduría no tiene una particular ubicación geográfica o mental. La verdad es tan
universal como la atmósfera, y aquellos que no la pueden encontrar en su hogar no la
encontrarán nunca en parte alguna. No puede jamás ser revelada a aquellos que no han
merecido el derecho de comprenderla o que no han construido las facultades necesarias
para expresarla, ya que sólo es revelada a aquellos que tienen el poder de invocarla dentro de si mismos. Cuando aspiramos a poseer un atributo espiritual, no vamos detrás de el, sino que nos identificamos con ese atributo, ya que en las cosas místicas somos una parte real de todo a lo que nos queremos parecer. Cuando somos divinos somos uno con la conciencia de Dios; cuando somos bestiales, somos uno con la conciencia bestial.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

BENEFICIOS DE LA PRÁCTICA DEL YOGA

BENEFICIOS DE LA PRÁCTICA DEL YOGA:

Las diferentes técnicas de Yoga trabajan a nivel de toda la persona en sus diferentes aspectos:
- físico.
- emocional.
- mental.

Basaríamos nuestro trabajo en cinco pilares importantes, como son:
- una correcta respiración.
- una alimentación equilibrada.
- un ejercicio físico equilibrado.
- prácticas de relajación.
- una actitud mental positiva.

Por lo que se puede observar, en estos cinco puntos confluyen prácticamente todas las actividades que una persona realiza. Por lo tanto, trabajando sobre ellos intentamos reeducarnos para, de esta manera, mantener un perfecto estado de equilibrio en los tres niveles anteriormente citados.

Respiración: Si en nuestra vida hay algo imprescindible, ese algo es el aire que respiramos. La vida comienza con una inhalación y acaba con una exhalación de aire, siendo este gaseoso alimento el más consumido por nuestro organismo (13.000 litros / día), la función que lo regula, la respiración, apenas es tomadas en consideración.
La respiración no es únicamente “meter y sacar aire”; tiene además profundidades y altas implicaciones tanto mentales como biológicas. El profesor holandés André Van Lysebeth, licenciado en Yoga, tras 20 años de práctica y enseñanza nos dice al respecto: “...concedo una importancia primordial a la respiración. Observo que casi sin excepción, las personas que tienen una caja torácica desarrollada (y que se sirven de ella) viven sin problemas, es decir, logran resolverlos a medida que se presentan. Los que respiran mal se debaten en innumerables dificultades en todos los dominios: salud, profesión, afectividad. Son por desgracia la mayoría porque, de hecho, todos respiramos más o menos mal. ¡Cuántos pobres pulmones de civilizados no se ventilan nunca a fondo!”
La función respiratoria al estar condicionada por una serie de grupos musculares necesita ser puesta al día y ejercitada plenamente, ya que además de constituir una excelente medida higiénica, aumenta nuestra capacidad pulmonar, curiosamente denominada capacidad VITAL.

Alimentación: Todos sabemos que para construir una buena casa es necesario utilizar los mejores materiales posibles. Siendo nuestro cuerpo nuestra única y verdadera casa, ¿por qué no actuamos de la misma manera?
Partimos del principio que la alimentación es el medio de construir el cuerpo, que todo lo que comemos acabará formando parte de nuestra propia carne, por tanto, hemos de incidir en el consumo de alimentos adecuados y no degenerativos, de sabor agradable y que nos hagan disfrutar de la comida. Prodigar la ingestión de vegetales, frutas, hortalizas y legumbres, por su capacidad depurativa, lo cual no significa regímenes estrictamente vegetarianos, sino más bien atóxicos, evitando todo exceso de grasas animales, alcohol, etc.

Ejercicio: Es lógico considerar que nuestro cuerpo constituye un mecanismo diseñado para el movimiento y si le privamos de él se anquilosa y enferma. La falta de movimiento hace que los músculos se acorten, el juego fisiológico se reduzca y la circulación sanguínea empeore.
Ante tan desagradables consecuencias, el hacer ejercicio se ha puesto de moda en nuestra sociedad. Aunque, en principio, esto lo consideramos bueno, desde el punto de vista yóguico, pensamos que todo ejercicio debe contemplar en su estructura los factores de firmeza y comodidad (tensión-relajación)
Las posturas yóguicas (asanas) basadas en la ausencia de sufrimiento y en la lentitud de ejecución, estiran con suavidad y precisión los músculos, soltando las articulaciones y flexibilizando ese “árbol de la vida” que es nuestra columna vertebral.
Los textos clásicos de yoga nos dicen que una columna rígida implica vejez, aun siendo quinceañeros y una columna flexible indica juventud aunque seamos centenarios.

Descanso: Desde que la luz eléctrica hizo su aparición en la vida del hombre, sus horas de trabajo y de ocio se han ido prolongando en detrimento de sus horas de reposo.
Este desequilibrio ha dado origen a enfermedades tan importantes como el estrés, el insomnio, etc., ya que el descanso constituye ese elemento fundamental para la reconstrucción celular y para un buen equilibrio psicológico.
Las técnicas de yoga de relajación dirigida son una ayuda para lograr profundidad en el descanso; personas que necesitaban diariamente el uso de somníferos han conseguido prescindir de ellos gracias a dichas prácticas.

Actitud mental positiva: Ya lo decían los sabios de la antigüedad: “mens sana in corpore sano”. Posiblemente sino acometiéramos el trabajo, en todos los aspectos anteriormente expuestos, con una actitud mentalmente positiva el beneficio deseado no sería obtenido.
Con esa actitud pretendemos crear un hábito de pensamiento de autoestima y autovaloración. Cada uno de nosotros es valioso simplemente por estar vivo, por poseer un cuerpo capaz de hacer cosas y una mente que razona y emite conclusiones, independientemente de que lo hagamos mejor o peor.
Sin pretender caer en romanticismos ni visiones rosas de la vida, somos plenamente conscientes de que vivir en los momentos actuales reviste muchas dificultades, pero creemos que gran parte de esos conflictos y problemas son creados en nuestra propia mente, la cual tiende a negativizarlo todo. De esa forma, acuden a ella elementos negativos generando con ello un círculo obsesivo de difícil escapatoria.
Positivizar el pensamiento requiere un gran esfuerzo y disciplina, pero ciertamente merece la pena el proyecto porque la vida adquiere unos perfiles jamás imaginados, en modo alguno ilusorios.


RESULTADOS PRÁCTICOS:

Hoy en día cada vez es mayor el número de personas que acuden a un centro de yoga enviadas por sus médicos, masajistas o psicólogos. Los cuadros más usuales que presentan dichas personas son por orden de incidencia:
1º Problemas nerviosos: estrés, depresiones, falta de concentración, insomnio, neurosis, etc.
2º Problemas de estructura: desviaciones de columna, lumbociáticas, rigidez general, etc.
3º Problemas digestivos: estreñimiento, úlceras, gases, etc.

No podemos afirmar que todas las personas que han acudido a nuestras escuelas con estas u otras enfermedades hayan sido curadas. Lo que sí podemos constatar, e incluso corroborar con informes médicos, es que muchas de ellas han mejorado de forma ostensible y algunas han curado totalmente sus dolencias.
También acuden a las clases personas sin ningún síntoma de enfermedad, impulsadas por el hecho de mejorar su calidad de vida.


SECTORES A LOS QUE PUEDE DIRIGIRSE ESTA DISCIPLINA:

Es corriente pensar que los ejercicios de yoga son de difícil ejecución, que es necesario ser poco menos que un acróbata o un fakir. Pero esta es una idea equivocada.
Desde una concepción yóguica, no se trata de realizar las prácticas en una actitud competitiva (ni con los demás ni con uno mismo), sino que se trata de adecuarlas a las limitaciones físicas de cada individuo.
Dicho esto, es obvio que cualquier persona, entre los cinco y los cien años puede ser un potencial practicante de yoga. No obstante, se obtienen mejores resultados cuando la enseñanza va dirigida a grupos más homogéneos, como pueden ser:
- niños (entre 8 y 15 años)
- grupos de personas entre 15 y 65 años
- tercera edad


CONFIGURACIÓN DE LA CLASE DE HATHA-YOGA:

- exposición teórica de los diversos temas citados en este informe (15 minutos)
- ejercicios respiratorios (15 minutos)
- práctica de asanas (40 minutos)
- relajación dirigida (20 minutos)

viernes, 26 de junio de 2009

“LAS CLAVES DE LA MEDITACIÓN”

CONFERENCIA DE MADHAVA. ZARAGOZA 20/04/09

Kalki
Buenas tardes a todos, y gracias por venir. Ya veis que el aforo no ha sido suficiente. Hace un par de meses hicimos en otro lugar y medio aforo se quedó vacío. Muchas veces no se sabe calcular, pero bueno, así estamos más arropados, más en familia. Como sabemos algunos de nosotros hacer posturas extrañas pues ya nos iremos adaptando a las posiciones también.
“LAS CLAVES DE LA MEDITACIÓN”

Hoy tenemos aquí con nosotros a Manuel Paz, Madhava, fundador de nuestras Escuela de Yoga, Sanatana Dharma. Hace 32 años comenzó la andadura de la Escuela. Él lleva muchos años dedicado al entrenamiento en el campo espiritual y de desarrollo humano y nos va a hablar sobre las claves de la meditación.

Para hablar de la Meditación, hace falta alguien que se haya dedicado toda una vida a meditar. Si nosotros queremos saber algo sobre el mar, habrá que preguntarle a algún marinero, algún pescador, ¿no? Para saber sobre la Meditación, pues que mejor que una persona que ha dedicado toda su vida, no media vida, toda su vida a la Meditación. Y entonces hoy seguramente pues nos va a aportar esas claves sobre la meditación. Porque parece que la Meditación se ha puesto de moda, en este momento. Cuando no estaba de moda también ya meditaban algunos, pero bueno.

Gracias a todos por venir. Es una alegría enorme contar con tanta gente, tanta Alma necesitada de meditación. Un abrazo a todos y aquí os dejo con Madhava.

Madhava
Buenas tardes. [Señalando al micrófono]. Esto cuánto más te acerques mejor se oye, ¿verdad? Esto es como la Meditación.

Muy bien., pues parece que toca hoy hablar sobre la Meditación. ¿Qué es la Meditación? La Meditación es la única técnica que podemos decir que es una técnica de Yoga y todas las demás técnicas, habidas y por haber, son para preparar la Meditación. Es decir, no se puede alcanzar el Yoga si no es a través de la Meditación.
Tenemos que aclarar lo que entendemos por el Yoga. El Yoga es el conocimiento de la Verdad de uno mismo y la unión consciente con esa Verdad. Se comienza por percibir esa verdad y hay que culminar el proceso realizándola, eso es todo un proceso. El Yoga comienza en realidad cuando meditamos por primera vez, hasta ese momento somos aspirantes al Yoga, aspirantes. En el proceso de la Evolución humana hay que pasar por diferentes fases y la culminación de esa evolución está en la realización de la verdad de uno mismo, que es aquello que llamamos el Ser. Aquello que en nosotros no cambia. Y entonces, desde que aparecemos en el Reino Humano hasta que se culmina todo el proceso de la Evolución, hay que hacer un largo camino. Al principio, de ese camino, la humanidad, las personas, evolucionan en grupo, en grandes grupos, de millones de personas, de cientos de miles de personas, que están sometidas a una misma experiencia,,.. los terremotos, accidentes de tipo grande, guerras,... Entonces vemos que hay millones de personas que son afectadas por una situación y todos están viviendo una experiencia, cada uno desde su perspectiva y circunstancias, pero todos están en la misma experiencia. Esa es la forma de evolucionar.
Cuando estamos aquí y venimos aquí no sabemos ni donde estamos, ni a que hemos venido, si venimos a algo, si venimos de algún sitio, si tenemos que ir a otro, y entonces evolucionamos a la fuerza. Evolucionamos a la fuerza de los acontecimientos que producen experiencias de las cuales vamos aprendiendo y vamos creciendo.
Eso nos lleva mucho tiempo, pero poco a poco en la medida en que el hombre va teniendo esas experiencias, individuales y colectivas, llega un momento en que se tiene que hacer preguntas. Y se hace las preguntas ¿Cuál es el sentido de todo esto? ¿Por qué tengo que vivir esto? ¿Qué he hecho yo para merecer esto? ¿Esto tiene algún sentido? Y entonces cuando el hombre empieza a hacerse preguntas, pasa a una siguiente fase en el Sendero de la Evolución, que es lo que se llama el Sendero Probatorio. Entonces en grupos más pequeños pero todavía muy numerosos, y como dice su nombre, va siendo sometido a pruebas. A pruebas que la vida nos pone, porque tenemos que seguir aprendiendo. Aquí no hemos venido a pasarlo bien ni a pasarlo mal ni a ganar dinero ni a tener hijos ni a formar familia, no hemos venido a nada de eso. Hemos venido a aprender y aprendemos teniendo las experiencias que produce todo eso, teniendo que trabajar, teniendo que sufrir, reír, teniendo que construir una familia, atender a los hijos y todas estás cosas. ¿Sí?

Pero eso no es lo importante, sino la experiencia que producen todas estás situaciones y las cosas que no estoy aprendiendo. ¿Y qué es lo que tenemos que aprender? Pues muy sencillo. El Sendero probatorio termina cuando en el hombre se ha ido desarrollando lo que conocemos como la moral natural. Es decir, en el astanga yoga, el primer escalón se llama Yama, que es los 5 puntos que hemos tenido que ir desarrollando como consecuencia de todas esas experiencias a las que hemos sido sometidos durante infinidad de tiempo.
Esos 5 puntos son (Y eso es lo que marca este punto de cambio, del sendero probatorio al nuevo sendero que se llama el sendero del discipulado. el sendero del discipulado en el ocultismo y en términos del Yoga, el sendero inferior del Yoga). Entonces cuando en el hombre se dan estos 5 puntos (en el hombre genérico, en la persona), está preparado para hacer ese cambio y para acometer otra forma de caminar por el Sendero.
Esos 5 puntos son.

1º) el no dañar. Hemos tenido que sufrir la experiencia de dañar y de ser dañados. Hemos hecho de verdugos y hemos tenido que vivir la experiencia de víctimas. Esto es la ley del Karma, por eso tenemos que vivir las experiencias y las situaciones desde todos los ángulos. Una vez nos toca de verdugo, la siguiente nos toca de víctima. ¿Y para qué? Para aprender. ¿Y que tenemos que aprender? A no dañar. En este caso a no hacer daño. Cuando somos verdugos, pues incluso puede ser divertido, hacer daño a los demás, pero cuando somos víctimas, no nos hace ninguna gracia. ¿A que no? Entonces está es la primera de las conclusiones a la que tiene que llegar el Alma en nosotros, que es no dañar.
2) La siguiente es veracidad. La veracidad ¿qué es? Así de una forma simple la veracidad sería no decir mentiras, pero no es eso. La veracidad es no engañarse a uno mismo. ¿Por qué? Porque nosotros necesitamos constantemente engañarnos a nosotros mismos, y vamos construyendo personajes. Es decir, todos construimos un personaje para ocultar nuestras carencias. De allí viene el famoso dicho “dime de que presumes y te diré de qué careces” ¿Por qué? Porque nos construimos un personaje contrario a lo que nos pasa. Si eres tímido, te construyes un personaje de valiente, de que vas y lo puedes todo, y así. Siempre nos construimos el personaje contrario ¿y construimos ese personaje por qué? Porque vivimos de apariencias. Estamos en un Mundo, y sobre todo en estos momentos, donde la cultura de la imagen tiene mucha fuerza y entonces todos cultivamos la imagen, la imagen. La imagen. ¿Qué es la imagen? La imagen es una mentira que nos inventamos para dar el pego y entonces gastamos infinidad de energía en parecer algo y no nos ocupamos absolutamente nada en ser. Todo el mundo gasta cantidad de energía en parecer y ¿cuánto dedicas a ser? Dice ¿Hay que ser o qué? Ah, pues no me había enterado hasta ahora. [Risas] Pues claro, hombre. ¿Por qué? Porque tenemos que parecer que somos algo,
Tenemos que ser algo, no tenemos que parecerlo, pero en estos momentos todo el mundo está cultivando el parecer, es decir, el personaje, eso es falso. Con algo falso no podemos crecer, no podemos desarrollarnos. Yo no puedo trabajar con algo que no existe, que es la mentira. Tengo que trabajar con algo que existe, con lo que soy, con lo que tengo. De ahí viene la veracidad. Aceptarse uno mismo tal como es. Por ahí empieza y con eso tenemos que trabajar, porque solo con eso, podemos crecer, podemos cambiar, podemos evolucionar, pero cultivando algo que es falso, nos quedamos estancados, nos quedamos quietos parados. Eso no da frutos, la mentira no da frutos… Solo lo que es cierto y verdadero es lo que da frutos, entonces lo que tenemos que hacer es ver que es lo que somos, aceptar eso que somos y trabajar con eso que somos. ¿sí? Y olvidarse del personaje, porque el personaje es un monstruo que nos devora. No se sostiene por si solo. Hay que darle mucha energía. Hay que ponerle mucha energía para sostenerlo. En el momento que no le pongas energía se te cae. ¿Por qué? Pues porque no es verdad, es mentira, porque es falso. En cambio si somos algo no tenemos que ponerle energía a eso. Somos lo que somos. Y lo que somos seremos siempre, no se si me explico. Le pongamos energía o no es lo que somos. ¿A que le tengo que poner energía? A lo que no somos. ¿Por qué? Porque en cuanto no le pongas fuerza se cae. No se sostiene. Bien, pues este es el segundo punto: Veracidad.

El tercero es no robar. El 4º es no codiciar y el 5º es continencia.

3) ¿Qué es la continencia? Buscar el justo termino medio de todas las cosas. Ni comer demasiado ni comer demasiado poco. Ni dormir demasiado ni dormir demasiado poco. Ni trabajar demasiado ni trabajar demasiado poco. Hay que buscar el justo termino medio de todas las cosas, eso es la continencia. Y eso se sabe muy bien ahora que va a llegar el verano dentro de poco. Pues todo el mundo para ponerse el traje de baño empezará a contenerse [Risas] A contenerse de comer, a contenerse de... ¿Por qué? Por que no le entra la talla del año pasado. La vida nos enseña de muchas maneras esa es una de las formas también en la que tenemos que aprender a contenernos. Si no lo hacemos por inteligencia y porque comprendemos que eso es lo justo y necesario, lo haremos por otras cosas. El caso es que tenemos que aprender a buscar el justo término medio de todo. Esa es la continencia.

4) El no codiciar, La codicia es la madre de todos los crímenes, detrás de todos los crímenes, siempre hay codicia. Y robar ya sabemos. ¿Cuántas veces hemos tenido que robar y ser robados para llegar a la conclusión de que no hay que robar? Toda esa experiencia anterior a llegar a esa conclusión nos lleva a obtener el Yama, es decir los 5 puntos: No dañar, Veracidad, ser uno mismo, lo que uno es, y con eso tenemos que trabajar. No robar, pues buscar la forma justa de obtener lo que necesitamos en la vida No codiciar. La codicia nos lleva a robar, a matar a lo que haga falta con tal de obtener eso que codiciamos,

5) Y la continencia, porque si nos vamos a los extremos, en los extremos ¿qué existe? Dolor y sufrimiento siempre. Porque ¿qué es el dolor? Ayer me preguntaba uno. “Nadie me ha sabido decir lo que es el dolor. ¿Qué es el dolor?” Pues el dolor es la forma de hablar del cuerpo. El cuerpo físico nos habla, como todos los cuerpos. Pero ¿Cuál es su voz? ¿De que manera habla? Habla a través de la dualidad placer-dolor. El placer y el dolor se experimentan en el cuerpo físico. Cuando algo le va mal duele, cuando algo le va bien, entonces experimenta placer. La satisfacción de todas las necesidades primarias produce placer. ¿Tienes hambre? ¿El hambre qué es? ¿Placer o dolor? [preguntando] Dolor. Entonces cuando comes y te sacias, vas saciando el hambre ¿qué ocurre? Vas experimentando placer, pero como experimentas placer y dices “oye, eso que bueno es”. Pues dices. “voy a seguir comiendo”. [Risas] Ahora ya no como por hambre, ahora como por placer y ¿qué ocurre? Me paso. Y cuando me paso, ¿qué es lo que sucede? Dolor. ¿Por qué? Ahora me he pasao, me mareo, tengo ganas de vomitar... ¿Veis? El cuerpo nos habla, cuando necesitamos algo duele. Cuando nos pasamos duele. ¿Dónde está la virtud? En el justo término medio, entre las dos bandas del dolor. Allí. Eso es así siempre, por eso tenemos que ir buscando y dándonos cuenta siempre. Pero es la forma de hablar del cuerpo, ahora si escuchamos al cuerpo físico, veremos que hay zonas donde está doliendo y hay zonas donde nos sentimos a gustito, es decir, placer. Donde duele... algo está pasando. El cuerpo nos está hablando. Por eso pongamos atención allí y arreglemos eso. Porque es la voz del cuerpo que nos está hablando y nos está diciendo lo que le pasa. Hay que aprender a escuchar al cuerpo físico. Eso es el dolor, el dolor no es nada malo. El dolor es simplemente una alarma. Es la voz del cuerpo físico que nos está diciendo ¡eh! Pon atención aquí que está pasando algo. A ver. Arregla esto. ¿Sí? ¿Y el placer? Pues aparece cuando las cosas van bien, pero claro, si buscamos el placer por el placer, que ocurre, que nos pasamos y cuando nos pasamos aparece otra vez el dolor. Eso hay que buscar.

Eso a nivel físico, pero a nivel emocional aparece el sufrimiento. El sufrimiento no se experimenta en el cuerpo físico, se experimenta a nivel de emociones. El sufrimiento es una emoción. Entonces con el sufrimiento pasa lo mismo. ¿Qué es el sufrimiento? El sufrimiento es el papel corrector de la trayectoria de nuestra vida. Es decir, que cuando nos desviamos del camino que tenemos que ir, ¿de que manera se sirve el Universo para que no nos desviemos demasiado? Pues aparece el sufrimiento. Y como a nadie le apetece sufrir, se escapa de eso y va buscando otro camino. ¿qué se equivoca? Aparece otra vez el sufrimiento y dice: “parece que siempre nos equivocamos porque el sufrimiento siempre está.” [Risas] Por eso hay que ir al Yoga, para aprender lo que tenemos que hacer, para dejar de sufrir.

Ese es el trabajo. Esa es la enseñanza de Buddha. ¿Qué enseñó Buda? La enseñanza de Buda iba dirigida a los pueblos de Asia, que no... [Alguien del público se levanta y se sienta en una silla vacía que hay junto a Madhava] [Sorpresa y risas]
- ¿Quieres decir algo?
- Hola. Me duele el culo.[Risas]
- Ves. ¡Ha aprendido la lección! [Risas]
- Mucho mejor. Disculpa, eh
- Nada.
Bien. ¿Estábamos con Buddha, no? [Risas] Su enseñanza va dirigida a los pueblos que eran ateos, es decir, que no creían en el Espíritu ni nada por el estilo, no podía hablar de esas cosas. Entonces ¿de que hablo? ¿Cuál era la base de su enseñanza? El sufrimiento, la enseñanza del sufrimiento. El dice: “todos los seres humanos sufrimos”. Nadie está exento del sufrimiento. Y ¿cuál es su enseñanza? La forma de liberarse del sufrimiento y para eso dio el Noble Óctuplo Sendero, que son los 8 pasos que hay que dar para liberarse del sufrimiento.[Suena un móvil] Fíjate que bien que tenemos ya hasta banda sonora. Esto es como Hollywood. Igual. [Risas]
Bien. El sufrimiento existe ¿por qué? ¿Aquí hemos venido a sufrir? NO. A ver, decir conmigo: “¡No!” ¿Entonces por que sufrimos? Porque no sabemos. Porque no sabemos lo que tenemos que hacer para dejar de sufrir. Y esa es la enseñanza del Yoga, y va más allá.

Cuando el hombre llega aquí, a este punto, que ha desarrollado de una forma natural a través de las experiencia de la vida, lo que llamamos el Yama, los 5 puntos de la moral natural. Esto no es algo que se ha inventado alguien. Esto es la conclusión a la que llegamos todos, después de las experiencias de la vida. Una vez y otra y otra, tantas veces como sean necesarias, para que lleguemos a está conclusión. Y cuando llegamos a está conclusión, algo en nosotros ha llegado a está conclusión y está esto asentado de alguna forma, entramos en otra fase de la evolución, y ésta en grupos pequeños. A las personas en grupos pequeños se les pone bajo la dirección de un Maestro, que les va a enseñar cual es la Meta a alcanzar, cual es el camino y cuales son los medios de los que se tiene que valer para caminar por ese camino y alcanzar la Meta. Eso es lo que se llama sendero del discipulado o sendero inferior del Yoga y este va desde que empezamos en Yoga y comenzamos a saber de estás cosas, hasta que se medita por primera vez. Es decir, en todo este proceso, desde que empezamos a conocer la existencia de algo en nosotros que no cambia, que no tiene principio y no tiene fin, hasta que conseguimos percibirlo, este es un sendero, un largo sendero, en el cual ¿Qué hemos hecho? Nos hemos ido preparando para llegar a meditar. Y con esa primera meditación se produce lo que se llama la primera iniciación, que nos va a abrir la puerta del sendero superior del Yoga o el sendero iniciático. Que nos va a llevar desde esa primera percepción de la Verdad en nosotros mismos hasta su realización final. Pero de eso ya hablaremos otro día. Ahora lo que nos interesa es esa fase que va desde el Yama hasta la primera meditación, en la cual vamos a percibir que es eso que llamamos la Verdad de uno mismo, que llamamos el Ser, que llamamos la Verdad o lo Real. ¿Sí?

¿Qué es lo que tenemos que hacer y qué es lo que tenemos que aprender para alcanzar esto? Meditar dicen que es la cosa más difícil del Mundo. Que sea difícil no quiere decir que no se pueda hacer, sino que es difícil. ¿Cuál es la diferencia entre algo fácil y algo difícil? Que lo fácil se hace sin esfuerzo y lo difícil hace falta más tiempo y más esfuerzo. ¿Qué es más fácil? ¿Subir al Moncayo o al Everest? ¿Al Moncayo? ¿Es más fácil? Pero ¿qué es lo que hay que hacer para subir al Moncayo y al Everest? Pues igual, lo mismo. Dar un paso y después de ese paso otro y hasta el final. Hay que hacer lo mismo, entonces por que es más difícil uno que otro. Porque uno está aquí y hay que dar digamos que mil pasos y el otro está allí y hay que dar un millón de pasos. ¿No? ¿En qué reside la dificultad? En que cuesta más esfuerzo y más tiempo. ¿Si o no? Pues eso es. Las cosas difíciles no es que sean imposibles o no se puede hacer, sino que requieren un trabajo continuado, un esfuerzo, una dedicación. Hay un dicho chino que dice “Aquel que vence a un enemigo es un gran guerrero, aquel que vence a diez enemigos es un guerrero mayor, el que vence a cien todavía es mayor guerrero, el que vence a diez mil guerreros es el guerrero más grande del mundo, pero aquel que se vence a sí mismo es superior a todos ellos”. Es decir, ¿qué es lo que hay que hacer para alcanzar la meditación? Hacerse dueño de uno mismo. ¿de uno mismo en qué? En ese aspecto que llamamos el Yo inferior o el aspecto inferior del hombre. Eso que en nosotros es la parte animal o bestial, la que funciona automáticamente, por si sola. Tenemos que hacernos dueños de esto y todo eso es lo que va a preparar la meditación.

En realidad para meditar hacen falta pocas cosas. Solo hacen falta dos cosas, solo 2 (así que tampoco es tan difícil.¿no?):
1) Construir la paz interior, y
2) El silencio
Construir la paz y construir el silencio. ¿Es difícil esto??? [Risas] ¿Se puede hacer? Pues claro, hombre. Estamos en ello. Entonces si se puede hacer ¿Cuál es el problema? ¿Qué tenemos que hacer para construir la paz en nosotros? ¿Para construir la paz que es lo que tenemos que hacer? Pues muy fácil, eliminar el conflicto. Es decir, ¿Cómo construimos la paz? La paz no es algo que se compra y decimos, venga, 14 toneladas de paz [Risas] ¿Cuándo aparece la paz? Cuando quitamos lo que no deja que aparezca la paz y ¿Qué es lo que no deja que aparezca la paz? El conflicto. Dos chavales se están peleando y dice “Venga, hacer las paces- ¿Cómo hacen las paces? Pues dejando de pelear. Eliminando el conflicto. Y en nosotros hay conflicto ¿si o no? [Si] Bueno, pues entonces ya podemos empezar a trabajar. ¿Y en donde reside el conflicto? El conflicto reside en el juego de las emociones. El juego de las emociones produce conflicto. ¿Lo veis? Entonces ¿Cómo resolvemos el conflicto? Esa es la pregunta del millón, no? Cómo hacemos eso? Pues es muy sencillo, fijaros bien, ¿Qué hay que hacer para eso? Cuando vais a la Escuela de yoga y hacéis respiraciones y hacéis asanas y hacéis relajación, ¿qué es lo que estáis haciendo realmente? Estáis haciendo un ejercicio para estar tranquilos, para los nervios, para quitar el estreñimiento, [Risas] para que circule mejor la sangre, para dormir mejor, para discutir mejor el marido con la mujer, ¿no? ¿Sí o no? Pues no. [Risas]. ¿Qué es lo que estáis haciendo? Estáis trabajando para construir la paz. Dentro de vosotros, como consecuencia de eso, ocurrirá todo lo demás, todo lo que hemos dicho y muchas mas cosas. ¿Por qué? Porque esos son los efectos colaterales del trabajo que estamos haciendo. Claro, cuando vamos a la Escuela, hablamos de los efectos colaterales como lo más importante, porque todavía no estamos preparados para comprender lo más importante. Entonces, hablamos de lo colateral que es lo que nos interesa. Dice “A mi me duelen las piernas”. Pues nadas pónselas invertidas y te quedas fantástico. Oye, ¿sabes que funciona esto? Se lo voy a decir a mi vecina porque también le pasa lo mismo. Y funciona. Pero esa es la zanahoria que nos ha traído a hacer estás cosas. Pero lo importante, lo realmente importante es que cuando hacemos eso estamos trabajando para construir la paz en nosotros. Eso si que es importante. Las personas no somos malos. Porque hay muy poquitos malos en el Mundo. (alguno ya habrá) [Risas], pero muy poquitos, pero hacemos daño. ¿Y por que hacemos daño? Porque estamos llenos de conflictos. Y cuando el conflicto sale fuera, al que le coge le hace daño. ¿a que si? Pero no es porque le queramos hacer daño, es que.. me sale el genio. Claro, ¿te sale qué? Lo que tienes. Si estás lleno de conflictos te saldrán conflictos. Y al que está delante, pues hombre. Al que está delante también está lleno de conflictos, también le sale el suyo [Risas] y así vamos por la vida.

Ese es el trabajo que tenemos que hacer ahora. Y hasta que no construyamos la paz en nosotros, ni pensar en meditar, porque es inútil. Primer paso obligado sin el cual no se puede ir más adelante es construir la paz. Y para construir la paz, tenemos que hacernos dueños de nuestro cuerpo físico y de nuestras emociones y deseos. Nuestro cuerpo físico, todos lo conocemos. Es el que actúa, el que respira, el que come, el que duerme y todas estás cosas. Y el cuerpo emocional es el que tiene emociones y tiene deseos. ¿Sí o no? El cuerpo físico, ¿Qué es lo que tenemos que hacer? Pues tenemos que hacernos dueños de el, como con los demás. Tres son los cuerpos que constituyen lo que llamamos la persona, la personalidad, o el Yo inferior. Lo que llamamos el Hombre en general, hombres y mujeres pero se le conoce con la palabra genérica Hombre, ¿no? Tres cuerpos, físico, emocional y mental, cada uno de estos sirve para algo diferente, el físico sirve para actuar. Este es el instrumento de la acción, con este actuamos. El emocional sirve para el deseo, el emocional es el motor de la acción. ¿Qué es lo que nos mueve a actuar en el Mundo? El deseo. ¿el deseo nos mueve hacia adonde? Hacia donde está el objeto del deseo. Que el objeto del deseo está en una montaña, no te preocupes que terminaras en la cima de la montaña, ¿Qué el objeto del deseo vive en la calle Pez, nº4, 3er piso? Nunca has pasao por allí, pero a partir de ahora ya verás como vas a pasar. A ver si te haces el encontradizo y es que pasaba pro aquí. Que casualidad, ¿verdad? Casualidad nada ha sido el deseo que ha movido a tus piernas a ir a la calle del Pez y para una y otra vez por delante del portal del numero 4, cosa que nunca hacías hasta ese momento. Y así funciona ¿veis? Y el cuerpo de la mente sirve para el conocimiento. Estos son los 3 dharmas evolutivos, el conocimiento, el deseo y la acción. Y cuando se suman los tres nos da el cuarto, que es la síntesis o el yoga. Es decir, no hay yoga si no hay conocimiento, deseo y acción. Para que el conocimiento y el deseo y la acción se desarrollen y funcionen correctamente tenemos que hacernos dueños del cuerpo físico, del emocional y mental. Comenzamos con el cuerpo físico, estamos trabajando con las respiraciones, con las asanas, con la relajación, ¿por qué? Porque los 3 están relacionados. Y lo que hace uno, hacen los otros 2. Si tranquilizamos el cuerpo físico, se tranquilizan las emociones y se tranquiliza la mente. Si nuestro cuerpo físico está nervioso, excitado, las emociones están disparadas y la mente también, ¿si o no? Por eso al trabajar con el cuerpo físico estamos trabajando indirectamente con los otros cuerpos. Pero fijaros bien, porque estos 3 dharmas evolutivos, acción, deseo y conocimiento, dan lugar a las 3 vías del yoga clásicas. Al karma yoga o yoga de la acción, bakthi yoga o yoga del deseo enfocado, o devoción y gnagna yoga o yoga del conocimiento. Y cuando se juntan los 3, y se dan los 3, se produce la síntesis de los 3 en equilibrio, es entonces cuando se da el raja yoga o la meditación. Es decir, que tenemos que hacer, hacernos dueños de los 3 cuerpos.

Nuestro cuerpo físico lo tenemos que poner que este relajado y tranquilito, para poder resolver los problemas del cuerpo emocional. ¿Cómo resolvemos los conflictos del cuerpo emocional para construir la paz? Pues a través del trabajo con el cuerpo físico y sobre todo con unas técnicas muy precisas y puntuales que son las técnicas de respiración. Cuando respiramos amplia y profundamente, cosa que no hacemos todos los días ni a todas horas ¿O sí? ¿Qué es lo que ocurre? Que la sangre se oxigena más. Al aumentar el nivel de oxigeno en la sangre, ¿Qué es lo que ocurre? En nosotros, el sistema nervioso tiene 2 partes, que es como si fueran 2 sistemas nerviosos diferentes, aunque es uno solo.. El sistema nervioso central y el sistema nervioso neurovegetativo. El sistema nervioso central está formado por el cerebro, el bulbo raquídeo y la médula espinal (el cerebelo y todos los órganos y luego los nervios que salen de ahí y llegan a todas las partes del cuerpo). ¿Qué energía nerviosa lleva este sistema nervioso? La energía motora, es decir. Yo muevo la mano porque dentro de las neuronas que están en los centros, surge la orden, es decir la energía que hace que se muevan los músculos. Estoy hablando ¿por qué? Porque hay una energía nerviosa que llega aquí y puedo construir las palabras. Es decir, ese es el sistema nervioso central. Cuando la energía vuelve de la periferia (cuando sale lleva una energía motora), cuando vuelve lleva una sensitiva. Lleva la información de lo que ocurre aquí afuera (frío, calor, dolor...). Sí. La lleva al interior. Y así. Este es el movimiento trófico de la energía nerviosa, de la energía nerviosa central. Sale motora y vuelve sensitiva, con la información, pero el otro sistema nervioso, el desconocido, ese, el neurovegetativo, (vegetativo ¿qué significa? El de la vida), Ese, lleva una energía inteligente. ¿Por qué? Porque ese controla todas las funciones del cuerpo. Todas. Absolutamente todas. Es decir, cuando se tienen que segregar determinadas enzimas, jugos gástricos, cuando se tienen que segregar determinadas hormonas, en que momento, a que hora, como se tienen que reproducir las células, como se tienen que morir las células. Todo esto y mas está dirigido. Es decir, la vida del cuerpo está dirigida por el sistema nervioso neurovegetativo. Nosotros ahora, habremos comido hace un tiempo y se está dando o produciendo la digestión, se está dando el metabolismo de las células. Se está haciendo millares de reacciones químicas en nuestro cuerpo. Millones de reacciones químicas en nuestro cuerpo en estos momentos. ¿Y qué? ¿se están haciendo solas? ¿O hay algo o alguien que dirija todo ese proceso sin que nosotros nos enteremos? Pues si. El sistema nervioso neurovegetativo se encarga de todo eso. De que se hagan todas las funciones del cuerpo con precisión. Fijaros bien, eh? Ese es el sistema de la vida. Muy importante esto. Porque aquí entra el quid de cómo podemos construir el Yoga, como podemos construir la meditación. Fijaros bien. Cuando uno tiene un accidente y se rompe la medula espinal ¿Qué ocurre? Que desde donde se ha roto para abajo se queda sin movimiento y sensación. ¿Por qué? Porque se ha roto el S. Nervioso central, pero ¿los órganos y las células de ese cuerpo se mueren o siguen funcionando? ¿Por qué? ¿Quien les hace seguir funcionando? ¿Quien mantiene la vida de esos órganos y de esos tejidos y de esas células? El sistema nervioso neurovegetativo. Ese no se ha roto. Ese sigue estando allí y por eso uno puede estar sin movimiento, y sin sensación desde las orejas para abajo y sin embargo su cuerpo sigue estando vivo. Ese es el drama muchas veces ¿verdad? Está vivo ¿Por qué? Porque el s. Nervioso central se ha roto, pero el neurovegetativo no. Y ese es el que tenemos que utilizar ene el Yoga. Bueno, utilizamos todos, pero ese especialmente. Fijaros bien porque el s. N. Neurovegetativo tiene 2 ramas. (Esto ya sabéis). La simpática y la parasimpática, canal 1 y canal 2 que son antagónicas, Es decir, cuando funciona el simpático, los músculos se contraen, las mandíbulas se aprietan, los ojos se dilatan, la respiración se hace superficial [Respiración entrecortada] Cuanto más simpáticos estamos mas, mas... tensos estamos. Y dice, mira que simpático este ¿no? No solo simpático, sino hiper-simpático.[Risas] Pero cuando funciona la otra rama, la parasimpática, ¿Qué ocurre? Para significa supremo. Es decir, este todavía es mucho mas simpático. Supremos simpático, ¿no? ¿Qué función tiene? Pues todo lo contrario, los músculos se relajan, la boca se llena de saliva, el aparato digestivo funciona bien, el diafragma se desbloquea, en el otro se bloqueaba. Estamos contentos, todos contamos chistes, nos reímos, jajaja, jijiji, jugamos, nos queremos. Con el otro reñimos, hacemos la guerra. ¿Con cuál de estos 2 pensamos que tenemos que trabajar para alcanzar el Yoga? Con el que relaja o con el grr. Con el parasimpático, ¿verdad?

Si el funcionamiento del neurovegetativo es inconsciente e involuntario, ¿cómo podemos hacer para funcionar a voluntad en uno o en otro? Directamente no podemos. No le podemos decir al parasimpático. Ala, funciona, venga. Ahora quiero que funciones tu ¿Y qué? Pues no. Nada. Pero ¿Cómo puedo hacer que esto ocurra? Pues utilizando la única puerta que existe, que nos han dejado para hacer esto, que es la respiración. Todas las funciones del cuerpo son involuntarias excepto la respiración, que puede ser voluntaria o involuntaria. Es decir, cuando queremos cambiar el ritmo de la respiración lo podemos hacer. No podemos hacer eso con el corazón. A ver late mas deprisa. Pues no. No podemos hacer eso con la sangre. Venga, circula mas deprisa. Pues no. Pero si podemos hacer eso con la respiración ¿A que si? Fijaos bien porque este detalle es lo que nos permite que se produzca el yoga. ¿Por qué? Cuando nos inventaron, dejaron a la respiración liberada, como los teléfonos móviles. Liberados. Porque en algún momento necesitaríamos hacer el Yoga y la única forma de hacer el Yoga y profundizar para alcanzar el Yoga es a través de la respiración. Si la respiración fuese involuntaria, no podríamos hacer el Yoga. Pero como tenemos esto, podemos, controlando la respiración, modificar el funcionamiento del neurovegetativo, del parasimpático al simpático, del simpático al parasimpático. Si yo respiro de una forma agitada y superficial, respiración de perro, ¿qué pasa? Que al cabo de algunas respiraciones se me van contrayendo los músculos y me va entrando mal genio. Si respiro de una forma amplia y profunda, moviendo el diafragma, ¿qué ocurre? Pues todo lo contrario que empieza a funcionar el parasimpático, el músculo se relaja, el diafragma se relaja, el aparato digestivo funciona perfectamente (en el otro lado se bloquea). Por eso a veces cuando uno se baña en agua fría le da un pasmo de estos y se dice, “se le ha cortao la digestión” ¿Qué ha ocurrido para que se le corte la digestión, ¿qué ha pasado? El parasimpático, necesario para hacer la digestión (por eso después de comer estamos casi siempre contentos, porque estamos en el parasimpático), cuando entras en agua fría, se bloquea todo, pasa de golpe toda la energía al simpático, y se produce un shock. Se bloquea el avance digestivo y se te ha cortado la digestión. No es que se te haya cortado la digestión, es que el aparato digestivo se ha bloqueado. Y eso puede matarte. Se dice “Se ha muerto de un corte de digestión”. Mentira. E un corte de digestión no se muere nadie. Se muere porque se le ha parado el corazón. El shock que se produce... Claro que se te corta la digestión. Se corta la digestión y todo. Lo que te ha matado ha sido la paralización del corazón. ¿qué ha ocurrido allí para que ocurra esto? Pues ese paso, de repente, repentino, de la energía del parasimpático al simpático, ese shock, te mata. (Te puede matar. No te mata siempre).
¿Qué tengo que hacer entonces para construir el Yoga? Hace un momento estábamos hablando de construir la paz. ¿Qué tenemos que hacer para construir la paz? Ponernos en el parasimpático. Cuando nos ponemos en el parasimpático empezamos a experimentar bienestar, tranquilidad, calma, entonces, si seguimos profundizando allí, ¿qué ocurre? Que se segregan en la hipófisis y en el tálamo (el tálamo son las paredes del diencéfalo laterales. [Suena una sirena]
- Descanso. [Risas]
A ver, se segregan endorfinas y encefalinas, es la misma sustancia, solo que cambia el nombre, porque unas se segregan en la hipófisis y otras en los talamos. ¿Y que es lo que hacen las endorfinas? Las endorfinas inhiben el dolor y las emociones. Es decir ¿qué es inhibir el dolor? Pues que se pierde la sensación del cuerpo físico. El dolor y el placer. ¿Y que es inhibir las emociones? Las emociones desaparecen. Si hemos dicho que las emociones son la causa del conflicto, si eliminamos la causa del conflicto, el conflicto desaparece. Y en ese momento, si no hay conflicto, ¿qué hay? Paz. Yo no digo que hay que inhibir las emociones para vivir. Estoy diciendo que hay que inhibir las emociones para meditar. No para relacionarnos con los demás. Una cosa es lo que hacemos aquí afuera y otra cosa es lo que tenemos que hacer aquí para alcanzar ese punto que es donde se encuentra nuestro objetivo, que llamamos la Verdad o el Ser. Es decir, en ese momento, se inhiben, por la secreción de esas sustancias. Esto es científico. Lo hacen en estado de relajación profunda. Se hacen incluso operaciones sin anestesia, operaciones menores, porque el paciente no experimenta dolor. Porque las encefalinas inhiben el dolor, como una anestesia. Pero eso es natural, se segregan en el extremo del parasimpático y también del simpático. Es decir, cuando uno está en tensión, una tensión muy fuerte allí hay un momento en que no experimenta dolor, aunque se pegue golpes, le peguen un tiro o lo que sea, y tampoco tienen emociones. Por eso, en esos estados en que nos salimos, uno puede cometer el crimen mas grande del mundo, incluso con la persona que mas quiere. Porque en ese momento, como no tiene emociones, pues no la quiere. Ni siente ni padece. Y no hay nada que le pare. Luego cuando se le pase ese efecto, se echara las manos a la cabeza y dirá ¿qué he hecho? ¿Qué he hecho? ¿Por qué en se momento no se controlaba? Por el estado en que se encontraba, Pero en el otro extremo, el del parasimpático, es todo lo contrario, allí estamos en paz. Estamos en paz. Hemos construido la paz, pero es que además de estar en paz, somos felices, y ¿por qué somos felices? ¿Y porque somos felices? Porque también hemos eliminado la causa del sufrimiento. ¿Y cual es la causa del sufrimiento? El juego de las emociones. Las emociones, todas las emociones generan deseos, los deseos generan apegos, y los apegos generan sufrimiento. Cualquier emoción que tengamos produce sufrimiento. El miedo, cuando tengamos miedo, ¿estamos sufriendo o estamos felices? La ambición. Sufrimiento. La sexualidad. [de todo habrá, dice el chico que se encuentra la izquierda de Madhava][Risas]. La envidia, los celos, la rabia, el afecto, el querer. El afecto y el cariño, producen sufrimiento o no? ¿Qué no? Tu le quieres a alguien y sufres más que nunca. A un niño se le tiene cariño. ¿Y cuando no está el niño que pasa? No está el niño. ¿Dónde se ha metido? ¿Se ha caído por la ventana? ¿Donde está? [Respiración entrecortada, simulando ansiedad] Una angustia por el niño... ¿Por qué? Porque le quieres. Si desaparece el niño de la vecina no te pasa nada [Risas] Pero con el tuyo si. ¿Por qué? Porque es tuyo. ¿Qué significa que es mío? Que estoy apegado. ¿Y que es lo que me apega? El cariño. Y eso me hace sufrir. Toda esa cadena nos hace sufrir. La emoción genera deseo, el deseo apego y el apego siempre sufrimiento. Entonces, ¿Cómo se construye la felicidad? Pues lo mismo que la paz. Si hemos dicho que para que aparezca la paz, tenemos que eliminar el conflicto, para que aparezca la felicidad, ¿Qué es lo que tenemos que eliminar? El sufrimiento. Cuando aparece la felicidad, cuando dejamos de sufrir. Esto parece una perogrullada, pero es así. ¿Y que tenemos que hacer para dejar de sufrir? Dejar de tener apegos. Para dejar de tener apegos, no tener deseos, para dejar de tener deseos, no tener emociones. Y por eso, en el momento en el que se construye la paz, también se construye la felicidad. Pero la felicidad es muy sosa, porque en la felicidad no pasa nada. Uno está feliz. [Risas] Y a nosotros no nos gusta eso. Buscamos la felicidad en donde no existe la felicidad. Buscamos la felicidad, ¿cómo? Construyendo más emociones. Cuanto más intensas, mejor. Para ser felices, nos vamos el fin de semana, a tirarnos por un barranco. [Risas] Y como no estamos contentos, luego nos tiramos del puente. Luego hacemos parapente y luego vamos a la montaña rusa esa, de los parques temáticos, donde la gente pierde las dentaduras, las gafas, la cartera,.. [Risas]. Es un grito constante desde que sales. Ahhhhh. Y luego bajas y dices “¿Qué tal?” “¡De miedo! Lo he pasao de miedo!!” En esos sitios como lo vas a pasar, pues de miedo. Estás con miedo desde que empiezas, desde que piensas que tienes que hacerlo. Es decir. ¿Qué es lo que estamos buscando? ¿Estamos buscando la felicidad? Pues no señor, Eso no es ser feliz, eso es pasárselo muy mal. Por lo menos para mi, pasar miedo es pasárselo muy mal. Yo cuando me lo paso de miedo me lo paso muy mal, porque estoy sufriendo. En cambio, cuando soy feliz no sufro. Entonces allí hay plenitud, pero claro, para eso tenemos que estar preparados, la gente no está preparada para ser feliz, y está preparada para el sufrimiento, y no solo lo busca, es que lo paga. [Risas] Es verdad. Y luego nos quejamos. Pues el Camino del Yoga es el que nos lleva a ese estado de paz. Y ese estado de paz, es el que nos lleva a la felicidad. Y cuando estamos en paz y somos felices, ¿Qué es lo que somos? Buenos, porque el aroma de la paz y de la felicidad es la bondad. Es decir, en ese estado no podemos hacer daño a nadie, ni a nosotros mismos. Por eso la bondad acompaña siempre, como consecuencia a la paz y a la felicidad, que van de la mano. Y todavía estamos lejos del Yoga. Solo hemos construido la paz. ¿Sabéis como se llama la paz en sánscrito? Se llama Shamti, shamti. Entonces el que tiene paz ¿cómo le llamaremos? Santo. ¿Quién es un santo? Un santo o una santa, son seres de paz. Tienen paz. Han alcanzado la paz. Si antes decíamos que si sale el conflicto de nosotros, sale lo que tenemos dentro de nosotros y lo que tenemos dentro de nosotros, hacemos daño, ciando alcanzamos la paz, ¿Qué es lo que tenemos? Paz. ¿Y que va a salir de nosotros? Conflicto? No. En ese momento solo puede salir paz. Irradiamos lo que tenemos. Si hay conflicto irradiamos conflicto, si hay paz, irradiamos paz. Solo podemos dar lo que tenemos, no lo que no tenemos. Podemos engañarnos y engañar a los demás, interpretando un personaje u otra cosa. Pero la verdad es otra. Uno puede interpretar, engañarse a sí mismo y a los demás, pero no cambian las cosas. Si hay conflicto hay conflicto y si hay paz hay paz. Por mucho que nos engañemos. ¿Lo veis? Esto es importante. Y alguno pensara, “pero no podemos vivir así siempre” No. Para relacionarnos tenemos que tener emociones. ¿Sí? Porque si no, no podríamos convivir. Pero que es lo que ocurre ¿Si todos los días de mi vida, voy construyendo un momento de paz, un momento de paz,.. ¿Qué es lo que estoy haciendo? Estoy sembrando una acción. Ese momento de paz es una semilla. Si siembro una acción estoy cosechando un hábito. Cuando voy repitiendo una acción una y otra vez, una y otra vez, voy construyendo un hábito. Y en la medida en que ese hábito se va construyendo y va consiguiendo fuerza, ¿Qué es lo que ocurre? Que sin mucho esfuerzo voy a conseguir esos momentos de paz que he ido sembrando por el camino. Y poco a poco los momentos de paz en mi vida serán mayores que los momentos de conflicto. Hasta que quizás, algún día, todo el día, pueda estar en paz. No se si me explico. Nosotros somos animales de costumbres, pues ¿qué es lo que tenemos que hacer? Cambiar las costumbres malas por buenas. Si tenemos costumbre de estar en conflicto pues tenemos que construir el hábito y la costumbre de estar en paz. En la medida en que vayamos construyendo esto se ira dando por si solo, como ahora se van dando otras cosas. Siembra una acción y cosecharas un hábito. Siembra un hábito y cosecharas un carácter, siembra un carácter y cosecharas una vida. ¿Cómo es tu vida? Como es tu carácter. Dices “Estoy solo” Estás solo porque no te aguanta nadie. Tienes un carácter! ¿Por qué tienes ese carácter? Porque tienes unos hábitos! ¿Y por que tienes esos hábitos? Porque repites esa acción una y otra vez, una y otra vez. ¿Queremos cambiar la vida? Pues cambiemos el carácter. ¿Qué tengo que hacer para cambiar el carácter? Cambiar los hábitos. ¿Cómo cambio los hábitos? Realizando acciones diferentes, ¿Lo veis? Entonces si yo todos los días me siento, respiro, me pongo en el parasimpático, me abandono a la respiración, profundizo en el parasimpático, se segregan endorfinas, profundizo en ese momento de paz, de felicidad, de bondad, todos los días, ¿Qué estoy haciendo? Construir un carácter y una vida. Y una vida que influye en las vidas de los que están a tu alrededor, porque este mundo trabaja con la dualidad estimulo – respuesta. Entonces nosotros cuando somos autómatas, es decir, no controlamos, estamos siempre respondiendo a los estímulos que vienen de afuera. Ese me ha mirao, ese no me ha mirao, fíjate lo que me han dicho, hace sol, que bien. Está lloviendo, que tristeza, vamos así, es decir, todo a nuestro alrededor tiene fuerza, menos nosotros, ¿no? ¿Y por que no haces eso? ¡Que diría el vecino...! ¿El vecino manda en tu vida? Pues si [Risas] Luego vas y te haces el horóscopo. La luna me dice que no se que, el sol me dice que no-se-cuantos, y ¿te influye? Pues claro, no te va a influir. Te influye el vecino, te influye el viento, te influye el tiempo, te influye todo. ¿Por qué? Porque el que mas influencia tiene sobre ti mismo, está dormido. ¿Quién es el que mas influencia tiene sobre uno mismo? Uno mismo, pero si no ejerces, pues todo te influye, menos tu. ¿Si o no? Por eso hay 2 tipos de personas, los planetas y los estrellas. Un planeta necesita siempre la luz y el calor de una estrella y por eso siempre está alrededor de una estrella. ¿Y una estrella? Tiene luz y calor propio. ¿Cómo somos? ¿Planetas o estrellas? Cuando generemos nuestros propios estímulos y nuestras propias respuestas, seremos estrellas, cuando nuestros estímulos sean respuestas a lo que recibimos de fuera, seguimos siendo planetas, ¿Si? ¿Por qué? Pues porque todo nos influye, menos nosotros. Y eso es lo que tiene que cambiar, tenemos que ser dueños de nosotros mismos, de nuestras respuestas, para eso ¿Qué es lo que tenemos que hacer? Yoga. Construir la paz Eso es muy importante.

Bien. Ya hemos construido la paz. ¿Y ahora qué? Pues ahora tenemos que entrar dentro de nosotros. Ya sabéis que existe el mito del Laberinto, existen los cuentos iniciáticos como el de Aladino y Ali Baba. Y todos los acontecimientos, ocurren dentro de algo. En Aladino, dentro de una montaña, en Ali Baba también. El laberinto era una estructura donde era difícil encontrar la puerta, mas difícil entrar, pero salir no se podía, hasta que un día, un héroe, Teseo, ayudado por su novia Ariadna, que le dio el ovillo, porque entonces las Ariadnas tejían No tenían otra cosa que hacer, ¿no? [Risas] En aquel tiempo. Eran otros tiempos, Entonces le dio el ovillo de hilo, y con ese le dijo: Lo atas a la puerta, sigues y con ese podrás encontrar la salida. Gracias a eso, entro Teseo, venció al Minotauro a la Bestia y salió. Estos son alegorías ¿de qué? De lo que ocurre en nosotros, Nosotros, nuestro cuerpo físico, está simbolizado por la montaña, el símbolo de la montaña representa el cuerpo físico, y todos los acontecimientos místicos ocurren en la montaña y en la cima de la montaña. Fijaros bien porque todos los templos del mundo, todos los templos, de cualquier religión, tienen forma de montaña. ¿Los campanarios que son? Los picos de la montaña, las catedrales tienen forma de cordilleras, ¿si? Vamos a la India y tenemos las puntas para arriba, a Egipto también, los portones aquellos que representaban las montañas, ¿por qué? Porque Todos los acontecimientos sagrados ocurren dentro de la montaña ¿Y quien es la montaña? Cada uno de nosotros es la montaña. ¿Qué tenemos que hacer para encontrar lo sagrado? Entrar en la montaña. Entrar en la caverna que hay en la montaña, hasta lo mas profundo. Hasta encontrar eso que está allí en el sancto-sanctorum. Es difícil entrar en la montaña. ¿Por qué? Porque estamos siempre fuera. ¿Dónde está nuestra vida? De aquí para afuera. ¿Qué es lo que buscamos en la vida? Lo que está de aquí para afuera, los objetos que están allí. ¿Por qué? Porque es lo único que percibimos. Percibimos diversos objetos a través de los 5 sentidos, de la vista del oído, el olfato, el gusto y el tacto, los 5 sentidos. Y entonces vivimos siempre fuera de la montaña. Y dentro de la montaña nos escapamos, porque nos asusta, por eso el hombre ha inventado un montón de distracciones y diversiones. ¿Para que ha inventado el hombre tantas distracciones y diversiones? ¿Sabéis para qué? Para escaparse de si mismo. Porque cada vez que está a solas, se lo pasa muy mal y tiene que salir de allí corriendo. Con los amigos, al cine, películas, a lo que sea, con tal de no estar a solas consigo mismo. Divertirse ¿Qué significa? Llevar la atención a otro lado. En la guerra dice, hacer una operación de diversión. Eso no es ponerse a bailar delante del enemigo, eso es llevar la atención a otro lado, para atacarle por donde no está atento. ¿Si o no? Divertirse que significa. ¿Llevar la atención a otro lado. ¿A otro lado de donde? De ti mismo. Si hay una cosa buena, si hubiese una cosa buena del Yoga, ¿Sabéis lo que es? Que nos hace amigos de nosotros mismos. Que cuando vamos al Yoga, por primera vez quizás en nuestra vida, podemos estar a solas con nosotros mismos sin escaparnos, durante un rato. ¿Y empezamos a qué? A estar allí con nosotros y a ayudarnos a nosotros mismos, respirando, relajando, trabajando con nosotros, sin asustarnos, sin escaparnos. ¿Qué es lo que nos da el Yoga a ese nivel? Comenzamos a hacernos amigos de nosotros mismos. ¿Qué es un amigo? Aquel que te comprende y que te ayuda. Cuando comenzamos el Yoga empezamos a ayudarnos a nosotros mismos y terminamos comprendiéndonos. Nos estamos haciendo amigos de nosotros mismos, aunque ya solo fuera eso lo que nos proporcionara el Yoga, ya seria algo fantástico, porque toda nuestra vida nos estamos escapando, estamos corriendo. ¿Escapándonos de qué? De nosotros mismos. Que nos asusta estar con nosotros mismos. La mente nos machaca y tenemos que salir, salir, salir. Entonces ahora ha llegado el momento de lo contrario. Tenemos que ir del mundo externo a l mundo interno. Tenemos que pasar al interior de la montaña. Tenemos que ir allí y ¿Cómo hacemos ese cambio del exterior al interior? Pues muy sencillo, aquello que nos saca es lo que nos va a ayudar a entrar. ¿Qué es lo que nos saca de la montaña hacia fuera? Los sentidos, ¿no? ¿Cómo percibo el mundo externo? Pues con la vista, el olfato, el gusto el tacto. Si me quedo sin vista ¿Qué pasa? Una parte del mundo externo desaparece. Quedan los sonidos, los olores, los gustos, pero bueno, ¿Y si pierdo el oído? ¿Y el olfato? ¿Y el gusto? ¿Y el tacto? ¿Qué ocurre? ¿Dónde está el mundo externo? Ha desaparecido, ¿no? Para nosotros. Pero ¿hemos dejado de existir? ¿Entonces donde estamos existiendo? Dentro de la montaña. Es decir, ¿Qué es lo que tenemos que hacer para pasar de fuera a dentro? Pues llevar los sentidos hacia dentro. Al desconectar los sentidos de fuera el mundo externo desaparece y aparece el mundo interno. YA estamos dentro del laberinto. ¿Por qué el laberinto? Porque allí hay muchos caminos. Pero no todos nos llevan a donde tenemos que ir. ¿Y dentro del laberinto que había? Estaba la bestia, mitad hombre, mitad toro. ¿Qué representa la bestia? Pues representa nuestras pasiones, nuestras fantasías, nuestros delirios, nuestras mentiras, todo eso que nos destruye, y cuando nos vamos allá dentro, nos vamos a encontrar con todo eso. ¿Y como podemos caminar ahí, sin perdernos en el laberinto, sin caer en las fauces de la bestia? ¿Cómo podemos hacer eso? Como hizo Teseo. Cogió el hilo de Ariadna y eso le ayudo a entrar y salir victorioso en el laberinto. ¿Qué representa Ariadna y el hilo de Ariadna? En los mitos, en las historias iniciáticas, la princesa, la prometida, la novia, ¿Qué representa? La sabiduría. ¿Cuál es el mensaje? Que solo podemos entrar y salir victoriosos del laberinto, siempre y cuando lo hagamos con sabiduría. Es decir, con el hilo de Ariadna, con la sabiduría Sabiendo lo que tenemos que encontrar allí y donde está y adonde tenemos que ir, y donde no tenemos que ir. ¿Os acordáis del cuento de Aladino? ¿Qué le ocurrió a Aladino cuando el Maestro le llevo a la montaña, dijo unas palabras mágicas, abrió la montaña. LE dijo. Mira hay unas escaleras, baja por ahí, encontraras un pasillo y allí al fondo, sigue hasta el fondo, encontraras un objeto y me lo traes. Pero no te salgas del camino, porque si te sales del camino, la montaña se cerrara y te atrapara dentro de ella, y así bajó Aladino, pero a los lados de la montaña, desde el camino, desde el pasillo que estaba recorriendo, empezaron a surgir visiones y voces, que le llamaban a Aladino. Y le decían: “Aladino, ven”, “Aladino, toma”. Todo lo que Aladino había deseado, todo lo que Aladino había soñado, apareció entonces a los lados del camino. Y Aladino iba detrás, y el Maestro le decía desde fuera: “Sigue el Camino, no te salgas.” Pero al final ¿qué ocurrió? Que Aladino se salió y la montaña se cerró. Y Aladino se quedó atrapado en la montaña. ¿Os acordáis? Pues eso no es más que un símbolo de lo que ocurre en nosotros. Cuando entramos en la montaña, hay un camino y hay una meta, y si nos salimos de ahí nos perdemos, por eso no podemos entrar allí de cualquier manera. Podemos entrar de cualquier manera, otra cosa es que salgamos, victoriosos. Tenemos que entrar con sabiduría, sabiendo lo que tenemos que encontrar y a donde tenemos que ir y adonde no tenemos que ir, entonces, cuando hacemos pratihara, (pratiahara es el control de los sentidos), pasamos del mundo externo al mundo interno. Y ahora ¿Qué hacemos allí? ¿Adonde vamos? ¿en el mundo interno, adonde vamos? Eso es lo que tenemos que saber. ¿Qué es lo que tenemos que encontrar ahí? Tenemos que encontrar la verdad de nosotros mismos y ¿Qué es eso que llamamos la verdad? Aquello que en nosotros no cambia. ¿Y que es la no-verdad? Aquello que está constantemente cambiando. Hay un ejercicio, de discriminación, que se hace con la mente, con la razón, para ir poco a poco centrándonos en esto que no cambia ¿no? En la Verdad. Y te haces las preguntas: ¿El cuerpo físico cambia o no cambia? ¿Cambia? Pues es no-verdad. No es la verdad, es no verdad ¿Las emociones cambian o no cambian? Pues es no-verdad. Los pensamientos ¿cambian o no cambian? Pues es no-verdad. Entonces ¿Qué es lo que no cambia en mi? ¿Hay algo en mi que no cambie? Si cambia el cuerpo físico, las emociones, y los pensamientos, ¿Qué hay más además de eso? Muy sencillo. Estoy yo. Yo siempre soy el mismo. Yo siempre soy el mismo. Nunca soy otro. Nunca he sido otro ni nunca seré otro. Soy el mismo, cuando mi cuerpo era pequeñito, que tenia tres años, era yo, luego creció, tenía siete, allí con cara de bobo, haciendo la primera comunión. Era yo. A los 21, yo, A los 30, yo. A los 40, sigo siendo yo. El cuerpo diferente, las emociones, diferentes, los pensamientos, diferentes, todo diferente, pero yo sigo siendo el mismo, no soy otro. Y para eso no hace falta ser muy sabio. A cualquier persona, le presentas el libro, el álbum de fotos de la familia y te dice, cuando te está enseñando: “Mira, yo cuando tenía 3 años. Yo cuando tenía 7” Yo cuando tenía 14, yo cuando tenía veinti... Pues no te pareces en nada, ¿no? ¿Pero que está diciendo? ¿Qué está reconociendo? Está reconociendo yo, yo, yo, yo. Ese yo es el mismo aunque el cuerpo sea diferente, aunque las emociones, si le hubieran sacado la foto de las emociones, fueran diferentes, y si hubieran sacado la foto de los pensamientos, los pensamientos diferentes, pero él se reconoce una presencia que es la misma en todos esos momentos. ¿La presencia de quién? ¿de yo? ¿Quién es ese Yo que es el mismo? ¿Dónde está? ¿Está aquí? ¿Dónde está? ¿Cómo lo puedo ver? Meditando. Pero al menos ya se algo que está allí. Algo no cambia. ¿Quién soy yo? ¿Lo que cambia? ¿O hay algo allí que no cambia que está ahí? Pues hacia eso me tengo que dirigir. Hacia eso. Y no a todo lo demás que va a aparecer. Pensamientos, emociones, va a aparecer de todo y nosotros tenemos la tendencia de ir detrás de un pensamiento, detrás de una emoción, detrás de... de una película que aparece allí en la mente ¿no? Y detrás de todo. Pues no. Tenemos que ir hacia eso que en nosotros no cambia. Y permanecer ahí. Y cuando la mente se va, traerla. Y si se vuelve a ir, traerla. En el Baghavad Gita, aparecen dos personajes, Krishna y Arjuna, el Maestro y el discípulo. Y el Maestro, además, que es Krishna, representa al Ser, a la Verdad en el hombre. También son símbolos en la alegoría, en una historia. ¿Y que le dice? ¿Qué tiene que hacer para alcanzarle? Solo lo justo. Mantén la mente siempre concentrada en mi y cuando se aleje, la traes, cuando se aleje la traes, es decir, dos, mantener la mente. ¿Por qué? Porque la mente es el timón de la trayectoria de nuestra vida. ¿Adonde vamos? Adonde está dirigido nuestro pensamiento. Hay una ley que dice que el hombre se convierte en lo que piensa. Lo que somos ahora es lo que hemos pensado hasta ahora. Si os gusta pues seguís pensando igual [Risas] y si no pues habrá que cambiar el pensamiento.

Entonces ¿Adonde tenemos que ir? ¿Y cómo caminamos hacia allí? Enfocando la mente. Es decir tenemos que concentrar la mente. Tenemos que enfocar la mente en el objeto de nuestra búsqueda. En la meta que tenemos que alcanzar. Y con esto ¿qué conseguimos? Conseguimos por lo menos dos cosas. Primero, dirigirnos correctamente y evitar los peligros que nos puedan acechar por allí y segundo, el silencio, construyo el silencio. ¿Y como se construye el silencio? Hemos dicho como construir la paz. Ahora como construimos el silencio. Hay 5 estados de la mente, la mente puede estar en 5 estados: la mente muda o la mente dormida, es decir, la mente en blanco. Algunos dicen que para meditar hay que poner la mente en blanco. Pues ese es el estado primitivo de la mente del que nos ha costado salir tanto tiempo ¿no? Cuando la mente está en blanco eso es lo que popularmente se denomina como estupidez [Risas]. Cuando alguien dice: “eres un estúpido”. Está diciendo que tiene la mente en blanco. Y si te responde ¿eh, eh? Es que está en blanco. [Risas]. Ese no es un estado de Yoga. Y además los fines de semana la gente se gasta mucho dinero, para alcanzar ese estado. Y no es un estado yóguico ¿no? [Risas]. Y llega el domingo por la mañana, a las diez de la mañana, después de toda la noche sin dormir, de todo el fin de semana y dice “Pepe” ¿Ehh? Está con la mente en blanco, pero no está meditando. [Risas] Está muy lejos de la meditación. Sería tan sencillo... ese es el estado de estupidez, la mente estúpida, dormida. Segundo estado: la mente dispersa. La mente dispersa, es el estado popular. La mente a la que todo el mundo está suscrito. [Risas] La mente comienza con pensamientos, pasa a otro, pasa a otro, pasa a otro, y no se queda en ninguno. Esa es la mente del mono, el mono está siempre moviéndose, no para nunca quieto. Pues la mente es igual. Comienza pensando en una cosa ¿Qué vamos a cenar está noche? Pues fideos. ¿Fideos? Oye, pues a propósito de fideos, aquellos tebeos del Jabato, donde salía Fideo de Mileto, ya no... Oye y el Capitán Trueno. Jo. El Capitán Trueno. Hablando de capitán, el otro día vi una película, donde salía un capitán, con un avión, joder, ¿y el viaje del año pasao en el avión? ¿Donde estará la tía Enriqueta?, porque…, puso tanto interés en el avión la tía Enriqueta... También esa, que mala suerte. Que le ha salido... Es que no se como. Es que no somos nadie, ¿eh? No somos nada en la vida. No se que será de nosotros. Y va la mente, empieza en un pensamiento. ¿Dónde habíamos empezado, para llegar a la tía Enriqueta? En lo que íbamos a cenar, en los fideos de la noche ¿no? Y así va la mente, caminando de un lado a otro. Eso la mente dispersa. ¿Entonces que tenemos que hacer con esa mente dispersa? Recogerla. Tercer estado: el recogimiento de la mente. Esto no se da de forma natural, tenemos que hacer un trabajo para recoger la mente. Ese trabajo se llama Avhyasa yoga. Avhyasa yoga es una técnica de gnana yoga, del yoga de la mente, es decir, cuando hay que hacer Avhyasa yoga, cada vez que pensamos. ¿Cuando pensamos? A todas horas, ¿no? Pues a todas horas hay que hacer Avhyasa yoga. ¿Qué quiere decir? Avhyasa yoga tiene 2 partes. Una: observar el pensamiento y otra dirigir el pensamiento. Primero tenemos que darnos cuenta del pensamiento, observar el pensamiento y segundo, elegimos un objeto para concentrarnos en el y entonces a ver que observamos y si la mente está pensando en otra cosa, dirigimos el pensamiento hacia el objeto, ¿Qué se va? La traemos. ¿Qué se va? La traemos... Eso es Avhyasa yoga. Y cuando por fin se consigue mantener la mente en el objeto que hemos elegido que se concentre, eso es el 4º estado, que es el estado de concentración. ¿Cómo alcanzamos la concentración? Pues trayendo la mente una y otra vez, cada vez que se va. Y recogiéndola. Y al final conseguimos que se quede en el objeto. Si mantenemos la concentración en el objeto durante un cierto tiempo, Vivekananda decía que 12 sg. Doce segundos, que producen un cambio y mantenemos un tiempo la mente concentrada y pasa al 5º estado de la mente, que es el estado de Niruda, estado en el que la mente parece que no está, ha desaparecido. Si ha desaparecido, que no ha desaparecido, que está ahí, pero parece que no está ¿no? ¿Qué es lo que se ha producido? El silencio interior. ¿Por qué? ¿Qué es lo que rompe constantemente el silencio interior? La mente que está constantemente hablando como un lorito. Bla-bla-bla-bla. Y contándonos todo. Yo ahora estoy hablando y vosotros me estáis escuchando, ¿verdad? Pues no. [Risas] A mi no me estáis escuchando. Estáis escuchando a vuestra mente que os está contando lo que yo estoy diciendo, a saber lo que os cuenta [Risas] ¿Veis? Fijaros si seria sencillo. Escucho y ya está. Pues no. La mente, nos tiene que contar todo, ¿no? Y encima está poniendo notas a lo que pone, Pues yo no me creo eso. Pues no se. Eso se lo habrá inventao, [Risas] pues no-se-que,... Claro, no hay silencio. Bla. Bla, bla, bla. Hay allí una verborrea interna que eso es el no-silencio, ¿no? Pues tenemos que producir el silencio. ¿Cómo construimos el silencio? Eliminando la mente. ¿Cómo hacemos que la mente desaparezca? Concentrándola. Cuando concentramos la mente, ¿qué estamos haciendo? Estamos pensando. No hemos dejado de pensar. No hemos puesto la mente en blanco. Estamos pensando, pero pensando en un solo objeto. En una sola dirección, esa es la técnica, para construir el silencio. No es dejar de pensar, sino pensar, concentra la mente y cuando está concentrada y la mantenemos concentrada, por si solo, se produce un fenómeno, que es ese estado, 5º estado de la mente, que es el estado de Niruda. Y es en el silencio, que se produce la meditación, Y allí percibimos esa verdad, de nosotros mismos. Hemos dicho que la verdad es lo que no cambia. Esa presencia que está allí, que es siempre es la misma, y como no cambia, no nace y no muere, que son los dos grandes cambios que se dan en la vida. El nacimiento y la muerte. Aquello que no cambia, no puede nacer y no puede morir, y eso es siempre. Lo que nace y muere es lo que cambia. Pero lo que no cambia no. Y es allí en esa primera percepción, de la verdad de nosotros mismos, que comienza el Yoga, el Yoga con mayúsculas. Hasta ese momento somos aspirantes. Dice Patanjali en los sutras (los sutras son frases cortas que encierran un gran conocimiento, porque entonces, como no había papel ni lápiz, pues había que aprenderse las cosas de memoria, hace muchos años, miles de años). Entonces, el Maestro repetía las enseñanzas pero en frases cortas y los discípulos las repetían y las memorizaban. Escribió 4 libros de sutras donde concentro todo el conocimiento del Yoga. En los 4 primeros sutras se da la clave de lo que es el Yoga. Dice: Sutra 1: Om. Ya está. Si entiendes esto lo demás te sobra [Risas] Y si no, pues tendremos que hablar más. Dos: El Yoga se alcanza mediante la supresión de los pensamientos y todo aquello que los estimula. Pensamientos y todo aquello que los estimula, es decir, pensamientos. Si eliminamos pensamientos, se construye el silencio. ¿Qué estimula los pensamientos? Pues el juego de las emociones, los sentidos, ¿no? Todo eso. Hemos tenido que ir trabajando con eso, consiguiendo la paz y pratihara. Sutra nº3. Alcanzado esto, el yoghi, conoce la verdad de si mismo. Se conoce como es en realidad. Es decir, conoce la verdad de si mismo. Alcanzado esto, el Yoghi se conoce tal y como es en realidad. Y sutra 4 Hasta ese momento el aspirante se identificaba con sus cuerpos y el conocimiento de esos cuerpos (el cuerpo físico, las emociones, los pensamientos,...) hasta encontrar lo que somos en realidad, que es lo que se consigue en la meditación. Percibir la Verdad de nosotros mismos. Ahora no ha terminado nada, comienza un largo camino, el camino de realizar eso que hemos percibido. Lo que percibimos lo tenemos que realizar.

¿Qué es realizar? La palabra realizar significa convertirse en lo real. También a esa verdad le llaman lo real y a lo que cambia, lo no-real. Es decir, lo que está constantemente cambiando, ¿no? Bien, pues ese es el trabajo de la Meditación. ¿Veis? ¿Qué hay que hacer? Construir la paz y construir el silencio. ¿Qué tenemos que hacer para construir la paz y construir el silencio? Aplicar las técnicas. Practicar con las técnicas. ¿Por qué? Porque practicando con el cuerpo físico, hemos visto cual es el nexo de unión con lo emocional y con lo mental, que es el sistema nervioso neurovegetativo. A partir de ahí, trabajamos con las emociones hasta que desaparecen Y trabajamos con la mente, hasta que parece que no está. Hemos construido la paz. Hemos construido el silencio. ¿Qué hemos utilizado? Asana, pranayama, relajación, mantras, lo que haga falta. ¿Cuál es el objetivo de todas las técnicas? Construir la meditación y en la meditación alcanzamos el Yoga, al percibir la Verdad de nosotros mismos y posteriormente, realizar esa Verdad. Y desde esa verdad, tenemos que ir luego expresando, expresándonos allí afuera. Y para esa expresión desde la Verdad, tenemos que utilizar esos vehículos, esos instrumentos, que son la mente, las emociones, los deseos y el cuerpo físico, pero ahora no son los que mandan, como al principio, ahora son los instrumentos, de la Verdad. Aquí hay dos caminos uno que va dentro y encontrar lo que hay dentro y luego sacarlo aquí fuera. ¿Para qué? Para traer el Cielo, que es donde está eso que llamamos la verdad a la Tierra que es el Infierno, lo inferior, lo mas bajo. Traer eso aquí. Y en la medida en que nos vamos acercando a esa Verdad, se van produciendo en nosotros el despertar de unos poderes, que son los poderes de la Verdad, los poderes del Ser, los poderes del purusha, como se llama. Y esos poderes son 5. El primero es: Dharma, el poder de ayudar a los demás. No se puede ayudar si no tienes el poder de ayudar. El segundo es arta, el poder de conseguir lo que se quiere, el tercero es kama, el poder de ser feliz y disfrutar. El cuarto es el no ser afectado por nada. Ni por el éxito ni por el fracaso, ni por el insulto ni por el halago,... por nada. Y el 5º es la realización. Pero siempre hay una realización desde el principio, porque eso son las características del Ser. En la medida en que el Ser aflora hacia fuera se van produciendo esas características que se filtran a través de la personalidad o Yo inferior. Ese es el proceso y ¿para que esto? Pues para ayudar a los demás también. Para servir en ese trabajo de ayudar a los demás a encontrar el Camino, caminar por el camino a la Meta y conseguir percibir y realizar la Meta. ¿Lo veis? Este es el trabajo del Yoga. No se si os ha gustao [Risas ]. Si tenéis alguna pregunta, alguna duda, podéis preguntar ahora. Creo que nos hemos pasao un poco, pero bueno. Bueno, en cualquier caso, muchas gracias a todos, por haberme dado la oportunidad de estar aquí. [Aplausos]. ¡Sed felices! Ya sabéis el Camino.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Conferencia de Brihaspati sobre el Yoga

Conferencia de Brihaspati sobre el Yoga
LUGAR; -Sala de cultura de Barañain (detrás del Auditorio)
C/ Comunidad De Navarra 2, 31010 Barañain‎
DIA; -Viernes 5 de junio
HORA; -20h

viernes, 22 de mayo de 2009

Charla de madhava del 13 de Mayo del 2009 en Mendillorri /(Pamplona)

CHARLA DE MADHAVA DIA 12 DE MAYO DE 2009


Hablaremos sobre Yoga. Desde nuestro punto de vista, lo que nosotros entendemos por Yoga, decimos que “Es la unión consciente con la esencia de uno mismo” encontrar la Verdad de uno mismo, eso que en nosotros está siempre, no cambia, mientras que todo lo demás está constantemente cambiando; y por eso todas las prácticas y todas las técnicas de yoga van dirigidas a conseguir este objetivo: Encontrar la Verdad de nosotros mismos, hacernos conscientes, percibirla y por último realizarla.
Eso es importante recordarlo siempre. Es decir, ¿qué es lo que yo busco aquí y qué es lo que tengo que alcanzar? ¿por qué? Porque siempre que vamos de viaje tenemos que saber a dónde vamos para establecer la ruta; si uno está de viaje y no sabe a dónde va está perdido.
Y eso es lo que ocurre muchas veces con el yoga, que la gente está perdida porque no sabe a dónde va: Empieza a hacer cosas y cosas: “¿Y para qué haces esto?” Y dice: “No sé… me han dicho que es bueno…”
Y por eso es muy importante saber siempre a dónde vamos, cual es el camino y qué tenemos que hacer en ese camino; para dar todos los pasos necesarios.

En este camino hay dos etapas muy importantes y necesarias que hay que construír:
La primera es la paz interior y la segunda es el silencio. Pero no podemos hablar de silencio mientras no haya paz; porque ¿cómo va a haber silencio en el conflicto? en el conflicto hay ruido; primero tenemos que eliminar el conflicto para que luego podamos trabajar para construir la paz; son las dos condiciones sin las cuales no podemos llegar a la meta del Yoga; y por eso al principio todas las técnicas y todas las prácticas que se hacen van dirigidas a construír la paz; aunque uno no lo sepa.

Uno llega a la escuela y le enseñan a respirar, a hacer posturas, a relajarse, y dice: “Uy, qué bien, qué bueno es esto, qué bien me encuentro, qué a gusto salgo…” y poco a poco, haciendo esas cosas, la vida se va transformando, tambien va cambiando; incluso la vida de los que están a nuestro alrededor que no hacen nada; algo se les contagia, ¿o no?.

Al principio uno no sabe bien de qué va esto, pero a medida que vamos practicando nos tenemos que ir aclarando. Todo el trabajo del yoga y la utilización de las técnicas y las prácticas van dirigidas a construír la paz.
Claro que en ese construír la paz vamos teniendo tambien otros resultados a nivel físico, a nivel emocional, a nivel de la mente... todo se va tranquilizando, el cuerpo funciona mejor… se curan hasta las enfermedades. Pero el yoga no tiene nada que ver con la terapia; aunque como consecuencia de la práctica se produzcan unos beneficios en este sentido.
La utilización de las técnicas de yoga van dirigidas a conseguir un objetivo. Pero las técnicas de yoga son las herramientas del yoga; a veces uno confunde las técnicas con el yoga; la práctica de las técnicas con el yoga, y no tienen nada que ver.
Todo oficio, todo arte, tiene una serie de herramientas: Si uno es cirujano tiene una serie de herramientas que le van a ayudar a hacer su trabajo: las pinzas, las agujas, el bisturí… pero eso no son la cirugía, son las herramientas. Si llevamos el coche al taller veremos que tienen un panel lleno de herramientas para permitir al mecánico hacer su trabajo; pero las herramientas no son la mecánica; ni las herramientas son inteligentes y saben lo que tienen que hacer. Si llevas el coche al mecánico, pone una llave encima del motor y dice “a ver…” la llave no sabe qué tiene que hacer. ¿Quién tiene que saber lo que tiene que hacer con la llave? El que la usa, el mecánico.
Pues las técnicas de yoga son las herramientas del yogui. Y tampoco son inteligentes y no saben lo que tienen que hacer. ¿Quién tiene que saber lo que tiene que hacer con ellas? El que las usa.
Yo me siento y empiezo a hacer… (respira tipo khapalabati) ¡y ya está! y esto que he hecho ya sabe donde me tiene que llevar ¡pues va a ser que no!, va a ser que no tiene ni idea, soy yo el que tiene que saber qué hacer con esto, con las técnicas.
Eso es importante porque si no las uso correctamente es como si el mecánico no sabe qué hacer con las herramientas; estropea el coche. Pues nosotros lo mismo, si no usamos correctamente las técnicas en vez de conseguir el objetivo que buscamos pues igual lo estropeamos. No es hacer técnicas y técnicas sin más lo que nos va a dar los resultados.
Patanjali fue un Maestro que sintetizó el yoga en cinco libros de Sutras. Los sutras son frases cortas que se aprendían de memoria porque en aquéllos tiempos no había libros ni había bolígrafos, había que aprender las cosas de boca a oído, de memoria, como la tabla de multiplicar; aquello tambien se aprendía cantando, el maestro repetía las frases, los sutras, y los discípulos las repetían cantando y así se aprendían de memoria. Ahí está toda la síntesis del Yoga.

Y uno de estos sutras dice que las técnicas no nos llevan a la realización; es decir, no nos llevan al yoga, lo único que hacen es preparar el terreno; igual que un labrador, para que el campo le dé la cosecha lo tiene que arar, prepararlo; pero si solo mueve la tierra, la abona, eso no da la cosecha, además tendrá que sembrar, que vigilarlo. Pues nosotros lo mismo, si usamos solo las técnicas lo único que estamos haciendo es preparar el terreno; ¿para qué? ¿para qué uso yo las técnicas? ¿para qué?

Primera estación, o primera etapa: Construír la paz, la paz interior. Si no hay paz, ya podemos olvidarnos del Yoga. Eso es fundamental. ¿Y qué es la paz? ¿cómo se hace la paz?
Eso debe ser un secreto, porque todos los conflictos… (no se entiende)

- “Por medio del amor, será, no?” – intervención de una persona.

Del amor nada. Para que haya amor primero tiene que haber paz; si no hay paz no hay amor; ¿por qué? porque el amor viene después. Si tuviésemos amor no habría conflicto, lo cual es un problema. Bueno, amor sí que hay, pero escondido; y no sabemos lo que es, por eso tambien tenemos que descubrir lo que es el Amor. Pero lo primero que tenemos que hacer para descubrir lo que es el Amor es construír la paz.
¿Dónde venden paz? En algún supermercado, en alguna multinacional… pues venga, toneladas de paz.

Para conseguir la paz, es algo muy sencillo, hay que eliminar el conflicto; eliminas el conflicto ¿y qué es lo que queda? si quitas el conflicto queda la paz. Y nosotros ¿estamos en conflicto, sí o no?

- “A ratos” – intervención de otra persona

¡Cómo que a ratos! ¿a ratos más, y a ratos menos? Nosotros somos un conflicto con patas. El problema está ahí, las personas no son malas, hay pocas malas, alguna ya habrá pero la mayoría no son malos, pero como están llenos de conflictos, cuando sale el conflicto fuera, al que le coge le hace daño; al que lo lleva y al que está delante, cuando sale le salpica. Si yo tengo conflicto y sale te salpica y cuando sale el tuyo me salpica a mí y así nos vamos haciendo daño por la vida.
¿Qué es la guerra? El resultado de todos esos conflictos que tenemos cada uno que salen y salpican alrededor. Entonces lo que tenemos que hacer es construír la paz ¿y cómo hacemos esto? ¿dónde reside el conflicto?.
El conflicto reside en el juego de las emociones. Las emociones generan deseos, los deseos generan apegos y los apegos generan sufrimiento. Por tanto donde hay emociones siempre hay sufrimiento, por los deseos y el apego. Y hay conflicto. Entonces, ¿cómo solucionamos esto? porque claro, hemos desarrollado un poder sobre el cuerpo físico que nos obedece bastante; le digo al dedo: “Toca la punta de la nariz, ahora la oreja derecha, ahora la izquierda…” ¡ves qué bien!

Ahora le digo a la emoción; tengo miedo y le digo: “Hala, vete”, y va y se va. Estoy enfadado y digo: “Venga, que no quiero estar enfadado, fuera” Y me hace caso. Estás triste y dices: “Venga, que no quiero estar triste, hombre” Y qué, y te pones contento… ¡pues va a ser que no! ¿por qué? porque las emociones no nos obedecen.
¿Cómo vamos a solucionar el conflicto que se genera por el juego de las emociones si no nos obedecen?
Pues tendremos que buscar algún otro mecanismo ¿no?

El cuerpo físico ya nos obedece algo, si hubiese una conexión entre el cuerpo físico, el cuerpo emocional y la mente podríamos utilizar el cuerpo físico para indirectamente actuar sobre las emociones. Y si lo pudiésemos hacer, pues si directamente no puedo decirle al miedo que se vaya, indirectamente igual puedo hacerlo…
Y es por eso que las prácticas de yoga comienzan con el cuerpo físico. El cuerpo físico es el cuerpo de la acción, y qué ocurre, que este lo puedo, a lo largo de los miles de años que llevamos aquí, pues ya hemos adquirido un cierto poder sobre el cuerpo físico, pero sobre los otros aspetos, sobre las emociones y la mente no tenemos ningún poder, tenemos que utilizar el cuerpo físico para indirectamente influír en las emociones y en los pensamientos.
¿Y cómo hacemos esto, cuál es el nexo de unión entre lo físico y lo psicológico, dónde está ese puente que une lo físico con lo psicológico, de tal manera que todo lo que hagamos con el cuerpo físico se refleja en lo psicológico y al revés, todo lo que ocurre en nuestros pensamientos y en nuestras emociones se refleja en el cuerpo físico y se somatiza? ¿Dónde está el puente?

- “En la mente” – tercera intervención

Pues va a ser que no; porque si tenemos que influír en la mente, ¿cómo la mente va a ser el puente?

Nosotros tenemos un sistema nervioso que es doble: El Sistema Nervioso Central y el Sistema Nervioso Neurovegetativo. El Sistema Nervioso Central está formado por los órganos de la cabeza, la médula espinal y los nervios que salen de ahí.
Entonces la energía que va por el Sistema Nervioso Central, la que sale de las neuronas, de los centros hacia el exterior, es una energía motora. Cuando sale la energía el cuerpo se mueve.
Cuando esa energía vuelve, lleva la información de lo que ocurre fuera, lleva la sensación. Cuando sale es motora, cuando vuelve es sensora, lleva la sensación, la información de lo que ocurre. Me pego en la mano y aquí siento el golpe porque la energía nerviosa cuando vuelve, a los centros, a la médula espinal, lleva la información del golpe. Siento el golpe en la mano pero donde está llegando la información no es en la mano sino en las neuronas.
Pues este es el Sistema Nervioso Central. ¿Qué ocurre si en un accidente se rompe el Sistema Nervioso Central, por ejemplo se parte la médula espinal? Pues que de ahí para abajo se queda sin movimiento el cuerpo y sin sensibilidad: Se ha roto el circuito.

Por otro lado tenemos el Sistema Nervioso Neurovegetativo. Vegetativo significa, viene, de vida. Es el Sistema Nervioso de la Vida, es el que dirige la vida y mantiene la vida de nuestro cuerpo; mantiene nuestro cuerpo vivo y funcionando, es el que dirige la construcción de las células, los tejidos, los órganos, los sistemas, el funcionamiento de todos los sistemas: Digestivo, circulatorio, nervioso… todos los sistemas están enlazados.
Hemos comido al mediodía, hemos hecho la digestión, ¿habéis intervenido en esto? ¿habéis dirigido al estómago? “Ahora tienes que hacer esto, segregar este jugo…” Pero se ha hecho y se está haciendo, los nutrientes son absorbidos por la sangre, van a las células y allí se hace el metabolismo: Millones y millones de reacciones químicas que se están haciendo constantemente en nuestro organismo se hace solo. Parece ser que sí, porque como no intervenimos… pues no, no se hace solo, hay algo que dirige, hay algo que controla eso.

¿Quién es el que dirige y controla el funcionamiento, y por tanto la vida del cuerpo? El Sistema Nervioso Neurovegetativo; por lo tanto la energía que va por el Sistema Nervioso Neurovegetativo es una energía inteligente, es la que le dice al órgano lo que tiene que hacer, la que le dice a la glándula la hormona que tiene que segregar y cuándo, y en qué momento, no cuando se le antoja. Hay una inteligencia innata, una inteligencia no nacida, en nosotros, que es la que dirige todo este proceso, el proceso de la vida del cuerpo. Esa es la Inteligencia Universal, la Madre Naturaleza o la Energía Divina, la que dirige la vida de nuestro cuerpo, mantiene nuestro cuerpo vivo y hace que el cuerpo se regenere si le dejamos, si le dejamos actuar; porque con esa inteligencia pequeñita que hace que nos sintamos omniscientes, que sabemos todo, nadie nos tiene que decir nada, interferimos el funcionamiento de la inteligencia innata, es decir de la que dirige la vida, y al interferir su trabajo construimos la enfermedad. Bien, pues algo tendremos que aprender de esto…
El Sistema Nervioso Neurovegetativo sigue funcionando cuando se rompe el Sistema Nervioso Central. Una persona se queda parapléjica o tetrapléjica pero su cuerpo sigue vivo, sus órganos siguen funcionando, las funciones se siguen realizando en su cuerpo porque el Sistema Neurovegetativo no está roto, sigue manteniendo el cuerpo vivo. El Sistema Nervioso Neurovegetativo es inconsciente, no podemos intervenir ahí directamente; y es automático, funciona sin pedirnos permiso, y menos mal; menos mal.
Y tiene dos ramas: Simpático y Parasimpático, que son antagónicas; antagónicas quiere decir que este hace una función y el otro la contraria.

Cuando la energía va por el Simpático ¿qué ocurre? Los músculos se contraen, la mandíbula se aprieta, la boca se seca, se bloquea el diafragma, se bloquean los organos digestivos, la respiración se hace superficial, con la parte alta porque está el diafragma bloqueado; no nos llega el aire, tenemos que respirar más veces y decimos: “Estoy nervioso”. Nerviosos estamos siempre; diferente forma de estar nervioso.

Cuando funciona el Parasimpático ¿qué ocurre? Todo lo contrario: Los músculos se relajan, la boca se llena de saliva, el diafragma se relaja, se puede hacer perfectamente la digestión, se respira amplia y profundamente; y por tanto más despacio; entra más aire, tomo más oxígeno, nos relajamos.
Cuando funciona el Simpático el cuerpo se rompe; se estimulan las funciones destructivas del cuerpo, catabólicas; cuando se relaja el cuerpo se estimulan las funciones anabólicas, de regeneración. Por eso necesitamos descansar con urgencia, porque toda la destrucción que vamos produciendo durante las horas de actividad tenemos que regenerarla durante las horas de descanso. Si quitamos horas de descanso qué ocurre, que vamos acumulando decrepitud. El rompimiento del cuerpo se llama decrepitud, por eso la tensión, el estrés, una palabra inglesa que significa tensión; una tensión acumulada y mantenida durante un período de tiempo más o menos largo produce la aceleración de la decrepitud.
Una persona de 45 años que los últimos 20 ha estado en tensión, en estrés, puede tener el cuerpo de una persona de 80 años: Roto, decrépito, porque no ha regenerado lo que ha destruído en los momentos de tensión.
Como no ha habido momentos de descanso, de relajación, pues no hay regeneración, y es que la única curación que existe es la regeneración del cuerpo; no hay curación sin regeneración y la única regeneración que se produce en el cuerpo es pasando por el Parasimpático, por la relajación del cuerpo, por el descanso. Ahí se activan los procesos constructivos del cuerpo, es decir el médico interno; el médico interno es el que cura; a ese los antiguos griegos le llamaban “physis”; la physis es la energía curativa del cuerpo, por eso a los antiguos médicos les llamaban físicos. “Vamos a avisarle al físico que está enfermo”. Porque trabajaba con la physis, con la energía de la regeneración del cuerpo; si esa energía desaparece nuestro cuerpo se va destruyendo cuesta abajo hasta la muerte.

Si por el contrario activamos la energía de regeneración el cuerpo se va regenerando, se va curando.
¿Con cuál de los sistemas tenemos que funcionar para esto? Con el Parasimpático. Por eso cuando uno va al médico le manda a la cama. Cuando te metes en la cama descansas; y si descansas se activan los procesos de regeneración del cuerpo; hay que activar esos procesos.

Pues esto que hemos dicho, que funciona automáticamente e inconscientemente, es el nexo de unión entre lo físico y lo psicológico. Cada vez que tenemos una emoción, automáticamente se activa el Sistema Nervioso Neurovegetativo: Si tenemos miedo cómo estamos, ¿relajados o en tensión? Si deseas algo con fuerza ¿cómo estás, tenso o relajado? Si estás bajo los efectos de la sexualidad, ¿cómo estás? Como una moto. Si os enfadáis, si tenéis envidia, celos, si estáis tristes… ¿cómo estáis, tensos o relajados?.

Todas las emociones producen una estimulación del Simpático y por lo tanto un estado de tensión. Cuanto más intensa sea la emoción, más tensión. Las emociones generan deseos, el deseo nos lleva hacia donde está el objeto del deseo, eso crea ansiedad; deseas algo y hasta que lo consigues estás ansioso, en tensión.
Cuanto más en tensión estás, más intensas son las emociones, más conflicto. Fijaros cómo una emoción te pone en tensión, algo emocional produce un efecto físico.
¿Cuál es el puente? El Sistema Nervioso Neurovegetativo.

Si hubiese una forma en la cual yo pudiese intervenir en el Sistema Nervioso Neurovegetativo, que ya hemos dicho que es inconsciente, conscientemente no obedece. Si hubiese alguna fórmula con la cual pudiésemos intervenir aquí sería fantástico. Cambiar la energía del Simpático al Parasimpático y producir ese estado de relajación.
Bueno, pues el que nos hizo, previendo que algún día tendríamos que hacer yoga, nos dejó una llave para poder trabajar, y esa llave es la única función del cuerpo que puede ser voluntaria o involuntaria, porque todas las demás funciones del cuerpo son involuntarias y están entrelazadas unas con otras, y la única que puede ser voluntaria es la respiración.

Ahora estás aquí escuchando y estás respirando pero no eres consciente, ¿Quién dirige la respiración? Pues el mismo que dirige el corazón, el estómago, las glándulas de secreción interna… El Sistema Nervioso Neurovegetativo; pero ahora os habéis acordado… ahora, ¿quién dirige? Estás tú dirigiendo; la respiración es la única función que puede ser voluntaria o involuntaria, pero como todas las funciones del cuerpo están entrelazadas, si yo cambio el ritmo respiratorio, si cambio el ritmo cardíaco, por lo tanto la circulación de la sangre, tambien pueden acelerarse o disminuir todos los procesos metabólicos; se aceleran o se ralentizan según la forma de respirar.

Fijaros bien porque cuando funciona el Simpático respiramos con el diafragma bloqueado, cuanto más “simpáticos” más jadeantes; si funcionamos con el Parasimpático la respiración es profunda y amplia.
Como yo puedo cambiar, me sorprendo que estoy respirando así y digo:” Voy a cambiar la respiración” y la hago profunda, amplia, lenta…
¡¡¡ ¡Qué demasiado, no? !!! Cuando hago esto ¿qué estoy haciendo? Que el Neurovegetativo comience a funcionar en el Parasimpático. Si insisto se va produciendo, por lo tanto, la relajación de los músculos; eso va produciendo que el ritmo del corazón se haga más tranquilo y más lento, que la circulación sanguínea se calme, que las funciones del cuerpo se vayan calmando, estoy relajando el cuerpo.

Pero antes he dicho, si tengo miedo estoy en el Simpático; ¿Qué pasa ahora si tengo miedo y empiezo a respirar profundamente? Si el miedo sigue no me deja respirar de esta manera, o si respiro el miedo desaparece o por lo menos disminuye; porque es antagónico tener miedo y estar relajado; no se puede tener miedo y estar relajado. ¿Alguno de vosotros ha conseguido eso? Cuando nos relajamos ¿qué ocurre?

No cambia lo que está ahí afuera estimulándonos para tener miedo, pero sí puedo cambiar mi respuesta.
Nosotros funcionamos por la dualidad estímulo-respuesta; somos como autómatas, nos mandan una señal, un estímulo, y automáticamente respondemos a esa señal. Hasta que uno se hace consciente, se da cuenta y dice: “Quiero responder de esta manera, quiero funcionar de esta manera, quiero estar aquí de esta manera”. ¿Cómo quiero estar, cómo quiero responder, cómo quiero sentir?

Después de esto es cuando uno comienza a trabajar para cambiar las respuestas. Yo no te puedo cambiar a ti, pero sí puedo cambiar yo; y al cambiar yo comienzo a emitir respuestas nuevas que son a su vez estímulos para el entorno; mis respuestas son estímulos para el entorno, así que el entorno va a tener que responder a los estímulos de otra manera; de esta forma, al cambiar yo cambia tambien el entorno. Por eso os decía antes que al hacer yoga vosotros, tambien los que están a vuestro alrededor cambian; ¿por qué? porque vuestras respuestas son otras y los estímulos son otros, y las respuestas a esos estímulos tambien son diferentes.
¿Veis el mecanismo? Pues está claro. Es decir, yo puedo cambiar las respuestas, no tengo por qué responder a esos estímulos como está estandarizado ahí, con esas respuestas automáticas. Puedo hacerme consciente, hacerme dueño de mí mismo y cambiar la respuesta y responder como yo quiero responder aquí y ahora, desde lo que soy en este instante, en este momento: Una persona adulta, consciente, responsable, que quiere funcionar como ella quiere. Eso es hacerse dueño de uno mismo, porque hasta ese momento somos marionetas, todo el mundo manda en nosotros menos nosotros.
¿Cuántas veces no has hecho algo por qué dirá la vecina? ¿qué dirán los demás? ¿pero tú quieres hacerlo?
“Sí, pero lo qué diran los demás…” o sea ¿quién manda en ti? Los demás. ¿Y por qué mandan los demás? ¿tú no tienes poder sobre ti mismo? Pues parece que no, que tienen los demás más poder sobre ti.
Si te gusta que sea así pues sigue; si no, algo tendrás que hacer para cambiar…

¿Cómo quiero que sea mi vida, dónde quiero estar, qué quiero hacer, cómo quiero funcionar, cómo quiero responder, cómo quiero relacionarme?
Y ahora, ¿qué tengo que hacer para eso? Pues hacerme dueño de mí mismo.
¿Y cómo me hago dueño de mí mismo? Pues relajándome, porque al relajarme las emociones, todos esos conflictos que me tienen ahí en tensión, van reduciéndose.

Entonces, todas las prácticas de yoga hasta este momento van dirigidas aquí: Vais a la escuela, hacéis respiraciones, hacéis posturas… ¿para qué sirven las posturas? Desde el punto de vista del yoga para hacer que la energía fluya correctamente, sin bloqueos; porque donde hay bloqueo hay enfermedad; al hacer las asanas deshacemos los bloqueos, la energía funciona correctamente y el cuerpo se relaja. La relajación tambien, los mantras tambien, van todos en la misma dirección, para construír la paz.

Bien, ya estoy relajado; ¿estoy en paz? Estoy más tranquilo, pero en paz no. Entonces, ¿cómo se construye la paz? Cuando profundizo en la relajación se segregan unas sustancias en la hipófisis y en los tálamos que se llaman encefalinas y endorfinas. Las endorfinas son unas sustancias naturales, que segrega el mismo cuerpo, que producen la inhibición del dolor y de las emociones; inhiben el dolor y las emociones, es decir, cuando segrega esas endorfinas se deja de sentir el cuerpo físico.
Por eso, bajo los efectos de la relajación profunda, se desarrolló una relajación profunda que se llamó sofrología. El doctor Kaicedo estuvo con los yoguis en la India y sacó del yoga la relajación, la aisló, hizo una relajación a lo bestia; bajo los estados sofrológicos, es decir bajo una relajación profunda, se hacen algunas operaciones menores sin anestesia porque no se siente el dolor; porque al segregar las endorfinas el dolor desaparece; no solo el dolor, sino la sensación del cuerpo.
Por eso en algunos momentos, cuando hacéis yoga, sabeis que hay un estado en el cual no sentís el cuerpo. ¿Por qué no sientes el cuerpo? Por las endorfinas.
Pero se inhiben las emociones, las emociones desaparecen en ese momento; y si no hay emociones hemos eliminado la causa del conflicto; y ahora sí que no hay conflicto y estamos en paz. Ahora estamos en paz.
Y alguno pensará, o todos: “Pero sin emociones no se puede vivir” Yo no he dicho que haya que vivir sin emociones; he dicho que cuando estás haciendo yoga, para alcanzar el yoga, es decir la percepción de la Verdad de ti mismo, en ese camino hay que construír la paz; y en ese camino, y en ese momento, hay que construír la paz, ahí sí que es necesario. Que desaparezcan las emociones porque estorban, como estorba el cuerpo físico que no hace más que molestar: “Me duele la rodilla, me duele la espalda…” “¡Fuera, desaparece!”
¿Y qué hacemos para que desaparezca? Magia.

¿Qué es la magia? La magia es el ejercicio del magisterio; ¿y qué es el magisterio? El magisterio es el poder del maestro; el maestro es maestro porque tiene poder sobre algo. A quién le llamamos maestro ¿al que enseña? No; algunos maestros enseñan y otros no; un maestro es el que tiene poder sobre algo. Un torero sale a la plaza y le dicen ¡ Maestro !
¿Qué hace el torero? ¿por qué es maestro? Porque tiene poder sobre el toro.
Un maestro albañil, de aquellos que construían las catedrales, era maestro porque tenía poder sobre las piedras y sobre las construcciones; son maestros porque tienen poder sobre aquello que tienen maestría.
El maestro de yoga, ¿sobre qué tiene poder? Sobre sí mismo, sobre su cuerpo físico, sus emociones y sus pensamientos, tiene ese poder.
Por lo tanto, ¿cómo eliminamos el dolor, es decir la sensación física y las emociones? Haciendo magia, utilizando el poder.
¿Qué poder? Ya hemos dicho: Relajación; profundizar en la relajación, segregar endorfinas; en ese momento estamos en paz; no hay emociones, estamos en paz. Pero es que además, al no haber emociones tambien ha desaparecido el sufrimiento porque hemos dicho antes que las emociones generan deseos, los deseos generan apego y el apego genera sufrimiento. Siempre que hay emociones hay sufrimiento; por esta cadena.
Si en este momento inhibo las emociones no solo desaparece el conflicto, tambien el sufrimiento, ¿no?
Entonces somos felices. ¿Qué es la felicidad? La ausencia de sufrimiento, lo que pasa es que es un estado muy aburrido. No todo el mundo sabe ser feliz, o puede ser feliz y disfrutar de la felicidad, porque la gente no busca la felicidad, la gente busca emociones, cuanto más intensas mejor.
¿Cómo nos divertimos? Pasando miedo. Nos vamos a tirarnos por un puente atados con una cuerda por los pies y cuanto más alto sea el puente mejor te lo pasas, o vamos a hacer descenso de cañones y casi te rompes un brazo, has estado a punto de ahogarte tres veces, te han hecho la respiración boca a boca, y dices: “¡Uy, cómo nos lo hemos pasado!” Vas a esos parques temáticos que han hecho esas construcciones de tortura, te montas, te atan, te dan vueltas por todas partes, la gente pierde las gafas, la cartera, la dentadura… y te dicen: ¿Cómo te lo has pasado? Y dices: ¡¡¡ “De miedo”!!!
Pues lo que están haciendo es sufrir, no están buscando la felicidad, buscamos sufrir para pasarlo bien; hay que estar loco; ¿no basta con el sufrimiento del día a día? Tenemos que provocar más sufrimiento y cuanto más intenso, mejor. Si la vida nos pusiese en un bicho de esos a dar vueltas, ¡cómo estaríamos! La culpa del Gobierno, de la sociedad, de no sé qué… ah! Pero como lo eliges tú y vas a pasar el fin de semana y lo pasas bomba…
¿Qué entendemos por pasarlo bien? Para ser feliz hay que ser otra cosa y disfrutar de la felicidad es otra cosa, por eso después de la felicidad viene el gozo, el gozo de ser feliz, pero para eso hay que tener otra conciencia.
Fijaros bien porque esto es importante: En ese estado estamos en paz y somos felices, pero es que además somos buenos, porque antes he dicho que no existe gente mala, existe gente con conflictos, y los conflictos cuando salen nos hacen hacer daño, pero si en ese momento no tenemos conflicto, ¿qué puede salir de nosotros? Paz. Si tú estás en paz e irradias paz eres bueno, ¿o no eres bueno? Eres incapaz de matar una mosca, porque para matar una mosca primero te tienes que enfadar. Tienes a la mosca zzzzzzzzzzzzzsssssssssssss y al final dices, “Ya estás otra vez aquí” porque te ha enfadado la mosca, porque si hubiese sido la primera vez…pero insiste, y hasta que no estallas… ¿no os ha pasado esto alguna vez? Cuando estamos en paz somos incapaces de matar una mosca, somos felices y somos buenos.

Pues este es el primer estado que hay que alcanzar para poder hablar de Yoga; aquí hemos llegado. Y para eso hemos tenido que utilizar las técnicas de yoga. Las hemos tenido que utilizar inteligentemente para alcanzar este estado, no de cualquier manera. Yo me pongo a hacer técnicas ¿y me van a producir este estado? Pues igual no, porque igual me pongo más nervioso; porque las estoy haciendo mal.
Pero tengo que ir ahí, esa es mi meta, y cuando alcance ese estado ya encontraré otras metas.
¿Y qué hacemos cuando todos los días de nuestra vida construímos un momento de paz? Si todos los días hacemos esto y construímos un momento de paz; si vamos sembrando una acción, y una acción y una acción, en este caso un momento de paz, un momento de paz… estamos construyendo un hábito, el hábito de estar en paz.
Fijaros bien, quien siembra una acción cosecha un hábito, quien siembra un hábito cosecha un carácter y quien siembra un carácter cosecha una vida. ¿Cómo es tu vida? Como es tu carácter.

Dices: “Yo no tengo amigos, ni nadie me quiere…” Por favor, ¡cómo te van a aguantar con ese carácter que tienes! Por favor, cambia el carácter!” “Pero si yo soy así qué le voy a hacer”…
No, no, ahora eres así, pero puedes cambiar; ¿y cómo se cambia esto? Pues cambiando los hábitos; ¿y cómo se cambian los hábitos? Cambiando las acciones. Cambiando las acciones construímos hábitos diferentes, los hábitos diferentes construyen caracteres diferentes y una vida diferente.
Si somos animales de costumbres, es decir animales de hábitos, pues hagamos que los hábitos sean buenos, aquellos que nos van a ayudar y no aquellos que se vuelven contra nosotros y nos perjudican o nos destruyen.
Al final somos responsables de nuestra vida aunque no lo sepamos y aunque le echemos la culpa a la mala suerte, al Gobierno, a nuestro vecino, al marido, a la mujer… ¿por qué? Pues porque la vida es como la hacemos y ¿cómo la hacemos? Como es nuestro carácter.
Así que si todos los días construímos un momento de paz estamos construyendo un hábito, el hábito de estar en paz, y ese hábito nos va a permitir alcanzar ese estado de paz cada vez con más facilidad, con más frecuencia, y quién sabe, quizás algún día podamos estar todo el día en paz; si el hábito es lo suficientemente consistente…
¿Y qué es estar en paz? ¿sabéis cómo se llama en sánscrito a la Paz? Shanti. El que tiene Shanti es un Santo. Un Santo es una persona de paz, que está en paz e irradia paz. Está lejos de la sabiduría todavía. No creáis que esto es muy importante; es importante pero uno no se puede quedar aquí; mientras estamos en paz somos santos porque somos buenos. ¿Qué os he dicho que había que hacer para ser santos? Ser buenos, verdad? Pues por ese camino nunca se alcanza esto, porque mientras tengamos conflictos no podemos ser buenos.
Para ser buenos primero hay que construír la paz. Por este camino sí.
¿Y cómo se construye la paz? Yendo en esa dirección. Ahora sí que podemos ser buenos porque la bondad es el aroma de la santidad y no al revés; si yo tengo aquí perfume de rosa, por mucho que eche perfume no salen las rosas, verdad? Pero si tengo rosas ¿qué esfuerzo tienen que hacer las rosas para oler a rosa? Ser ellas mismas. No por el perfume se consigue la rosa, pero sí por la rosa se consigue el perfume, pues aquí lo mismo, no por la bondad alcanza uno la santidad porque es imposible ser bueno si no se tiene paz.

Ahora solo hemos construído la paz. Estamos en el camino del Yoga. ¿Cuál es el siguiente paso que teníamos que dar?
Construír el silencio. ¿Qué es el silencio? ¿En nosotros hay ruido o no hay ruido dentro de nosotros? Todos tenemos un lorito dentro que no calla ni de día ni de noche, está ahí bla, bla, bla, todo el rato.
Ahora estoy hablando y vosotros me estáis escuchando, ¿verdad? Pues no, a mí no me estáis escuchando, a quien estáis escuchando es a vuestra mente que os está contando lo que yo os estoy diciendo. ¡A saber lo que cuenta! Y encima pone notas… “Pues no estoy de acuerdo, de dónde se habrá sacado este tío esto, nos está comiendo el coco…” ¿Veis? A mí no me estáis escuchando, estáis escuchando lo que vuestra mente dice que yo estoy diciendo ¡a ver si se acerca un poco!

Ese es el ruido que hay dentro de nosotros, ese bla, bla, bla… de la mente que está constantemente ahí: Pensando y pensando y pensando… eso es lo que tiene que desaparecer. Ahora vamos a trabajar en la mente; y ahora tenemos que utilizar las técnicas de yoga que tienen que ver con la mente. ¿Lo veis?

La mente puede estar en cinco estados:
- La mente muda, que es la mente en blanco; ese es un estado destructivo de la mente; es el estado de estupidez, cuando a alguien le llamas estúpido le quieres decir que tiene la mente en blanco. La juventud los fines de semana, después de la juerga, mucha gente termina así y no son estados yóguicos precisamente; les falta un montón de paz para conseguir la mente en blanco, les llamas y dicen eh? La mente… encefalograma plano. Y no es un estado yóguico, es un estado primitivo, ¡lo que nos ha costado hacer que la mente funcione para ahora pararla así sin más!

- El siguiente estado es el de la mente dispersa que es el estado común: Coge un pensamiento, pasa a otro, a otro, y no se queda en ninguno; va pasando de un pensamiento a otro y uno conduce a otro… para eso no hace falta más que oír las conversaciones de la gente en las cafeterías: Comienzan hablando de una cosa, y otra, y otra, van cambiando de tema y dices “dónde terminarán” ¿por qué? porque las palabras son pensamientos cristalizados, según como piense “esta” así hablamos: De moda, la playa, hijos, trabajo, política… ¿dónde va a terminar la conversación? Pero la mente ha hecho un recorrido sin pararse en ninguno ni profundizar en nada. ¿Qué tenemos que hacer con esto? Pues tenemos que hacer un trabajo de recogimiento, tenemos que enfocar la mente y para eso tenemos que elegir un objeto para llevar la mente hacia ese objeto; y cuando la llevamos, la mente se va. “Voy a pensar en el vaso: Vaso, vaso, vaso, vaso…” y se va. Pero como estamos haciendo yoga nos hacemos conscientes de esto y cuando descubrimos que la mente está pensando en la botella decimos: “al vaso”.” Vaso, vaso, vaso… “ y recogemos la mente cada vez que la observamos en otro pensamiento diferente al que hemos elegido.

- Esto es el tercer estado, de recogimiento; esto no se hace solo, lo tenemos que hacer y tenemos una técnica en el yoga que se llama “Abhiasa yoga” que es una técnica del ñaña yoga, del yoga de la mente, y consiste en esto. Abhiasa yoga tiene dos partes:

o La primera es observar el pensamiento sin intervenir, dejarle a la mente que piense y tú solo hacerte consciente, darte cuenta de lo que está haciendo.
o Y la segunda parte es elegir un objeto para pensar en él y cada vez que observamos que la mente se va, traerla; cada vez que observamos que la mente se va, traerla; así una y otra vez, una y otra vez. ¿Cuánto tiempo? Pues siempre que pensemos. Cuando pensamos siempre presente. Y así toda la vida. ¿Por qué? Porque no tenemos que dejar a la mente que haga lo que ella quiera, que es lo que hacía hasta ahora. Ahora la tenemos que recoger y tenemos que hacer que piense en lo que nosotros queremos que piense. Eso es importante. Cuando conseguimos por fin que la mente se centre pasamos al cuarto estado:

- El cuarto estado de la mente es el estado de concentración: Hacer que la mente se concentre. Y cuando somos capaces de mantener la mente concentrada durante un cierto tiempo en el objeto que hemos elegido pasamos al quinto estado:

- El quinto estado es el estado de Niruda, donde la mente parece que no está; que la mente ha desaparecido, pero no ha desaparecido dejándola en blanco, ha desaparecido manteniéndola concentrada, es decir, pensando; ese es el trabajo, esa es la técnica; cuando la mente desaparece parece que no está, pero sí que está; de repente ¿qué es lo que hemos construído? El silencio. El silencio. Ya se han dado los dos requisitos.

Los dos requisitos imprescindibles para alcanzar el Yoga: Construír la paz y construír el silencio.
Y ahora, en ese silencio se produce la meditación; la meditación es la única técnica que podemos decir que es el Yoga, porque es la que nos lleva a percibir directamente la Verdad de nosotros mismos. La Verdad de nosotros mismos.
¿Y qué es esa Verdad, eso que llamamos la Verdad, lo Real, el Ser? Eso que decía al principio que en nosotros no cambia; está siempre; y es lo mismo. Por eso tenemos que observarnos a nosotros mismos.
Y mirar, hay una técnica que se llama Bichara. Dos premisas:

- La Verdad no cambia
- La no verdad está constantemente cambiando

Entonces te observas y dices: Qué veo: Cuerpo físico cambia o no, ¿alguien tiene alguna duda? pues esto es no verdad. Las emociones cambian o no, pues no verdad. El pensamiento cambia o no, no verdad.
¿Hay algo más en mí aparte de eso? ¿algo que está ahí siempre?.
Eso se ve, en la gente que no sabe nada de estas cosas, un ejemplo: Coges el álbum de fotos familiar y dices: “Yo cuando tenía 12 años, cuando tenía 27, cuando tenía 50…” y dice: “Pues no te pareces en nada”; pero el que está diciendo eso está reconociendo algo que está ahí y es lo mismo: El Yo. Ese Yo es el mismo en todas esas fotos, no es otro; el cuerpo es diferente; si hubiésemos sacado la foto de las emociones y los pensamientos serían tambien diferentes, más diferentes que el cuerpo, pero a pesar de todo eso yo estoy ahí, en todas esas fotos, el mismo yo; no otro, soy yo. ¿Cómo puedo ser yo si de una foto a otra hay una diferencia, si no pareces el mismo? ¿Cómo puedo pensar a los 18 así, a los 55 así? No tienen nada que ver pero sigo siendo yo. Por mucho que cambie el pensamiento yo sigo siendo el mismo, por mucho que cambien las emociones, ahora estoy contento, ahora furioso, no dejo de ser yo porque mi emoción cambie. Igual te pasa a ti lo mismo…

¿Qué es eso que es siempre lo mismo y está en medio de todo lo que cambia? Pues ese es el objeto en el que tenemos que concentrar la mente. Eso es lo que tenemos que encontrar. ¿Que es eso que soy yo, que no cambia, que soy el mismo pase lo que pase en mí?

Si tienes un accidente y te quitan los brazos, las piernas, las dos orejas, la nariz, te quitan un riñón… te dejan con lo mínimo, hecho un tronco. ¿Dejas de ser tú? ¿eres la mitad de tú? Sigues siendo el mismo, enterito, no ha cambiado nada, ha cambiado el cuerpo físico pero tú sigues siendo el mismo.
¿Qué es eso que soy yo, que no cambia?

No se trata de dar definiciones, se trata de encontrar, de vivirlo, de sentirlo, de ser “eso”. Eso es el Yoga y ese es el objeto. ¿Cuándo se me revela eso que soy? En la meditación.
¿Y qué tenemos que hacer para meditar? Construír la paz. Construír la paz y construír el silencio.
Y ahí percibo la Verdad de mí mismo. Ahora sé quien soy yo en realidad: Eso que no cambia es lo que no nace y no muere, existía antes del nacimiento y seguirá existiendo después de eso que llamamos la muerte. Porque esos son los dos grandes cambios de la vida, de la encarnación; pero si no cambia, no cambia ni por el nacimiento ni por la muerte. Quien trata de encontrar eso, encontramos eso que en nosotros es siempre. Eso es Yoga. Encontrar quien soy en realidad y funcionar y expresarme desde ahí.

Hasta ese momento funcionaba desde la personalidad, los tres aspectos inferiores: Físico, emocional y mental. ¿Cuál es la característica de estos tres? Estos tres es lo que llamamos la persona o la personalidad, o el yo inferior, la bestia humana. Estos funcionan movidos por el deseo, es decir por el egoísmo; el deseo nos lleva a encontrar el objeto del deseo; siempre que hacemos algo es para buscar el objeto del deseo; eso es egoísta.

Cuando vamos más allá de la personalidad, más allá, cuando nuestra Conciencia se va más allá encuentra otro aspecto de nosotros mismos, y ahí es donde reside eso que antes hablabas y decías el Amor, porque el Amor no es una emoción, el Amor no es un sentimiento, el Amor es Comprensión.

Comprender significa abarcar, ¿y qué es lo que abarcamos? Aquello que conocemos, solo podemos comprender lo que conocemos, pero no lo que conocemos intelectualmente, porque esto no es conocimiento, esto son datos; el conocimiento es aquello que vivimos, lo que vivimos, eso es conocimiento. Pero los datos son datos, son información, cuando esos datos son vividos entonces se convierten en conocimiento.
Yo puedo estudiar 400000 libros sobre la natación y como los he estudiado bien puedo dar conferencias e incluso escribir libros sobre natación; y se puede dar la paradoja de que haga esto y no sepa nadar. Porque para nadar, ¿qué hay que hacer, estudiar? No, nadar, nadar; tirarse al agua.
Es decir, los datos son datos pero el conocimiento no son los datos, el conocimiento nos lo da la experiencia, la vivencia. Yo conozco la natación si sé nadar, y ¿qué he tenido que hacer para nadar? Mojarme. Pero puedo tener muchos datos sobre la natación y puedo dar conferencias, y no tengo ni idea.
Y eso nos puede pasar con todo; eso no es conocimiento, eso son datos. El conocimiento es otra cosa.
Si yo digo que me duelen las muelas, vosotros y habéis podido estudiar que las muelas duelen ¿habéis tenido alguna vez un dolor de muelas?, lo comprendo porque lo he tenido; eso es comprensión ¿qué podemos comprender? Lo que conocemos y ¿por dónde empieza la comprensión? Por uno mismo. Porque yo en la medida que me conozco, conozco a los demás porque lo que está en mí tambien está en los demás y si yo lo conozco en mí lo conozco en ti y eso me permite comprenderte, pero lo que no conozco en mí no lo conozco fuera de mí, por eso el conocimiento de uno mismo nos da la capacidad de comprensión. Comprender significa amar, eso es amar.
Por eso cuando en el yoga a veces en los textos dice: “Mata el deseo porque el deseo…” no hay que matarlo, porque el deseo es un instrumento que nos permite hacer cosas en la vida; lo que hay que hacer es sustituirlo; sustituírlo por algo que nos permita hacer lo mismo pero mejor. ¿Y qué es eso otro que puede sustituir al deseo? El Amor. Lo que hacemos ahora por deseo, más adelante, en la medida que se despierte en nosotros ese otro aspecto que está más allá de la mente, lo haremos por Comprensión de lo que es justo y lo que es necesario.
Cuando hago algo por deseo lo estoy haciendo para conseguir el objeto que me va a dar esa acción. Pero cuando comprendo que esa acción es importante, mi acción es lo importante, no las consecuencias de la acción; lo que estoy haciendo ahora es lo importante, las consecuencias no las tengo en cuenta; porque comprendo que eso es justo y es necesario. No hay que matar al deseo, hay que sustituirlo por la Comprensión, por el Amor.

La Comprensión es el Amor.

La Comprensión me permite acercarme a los demás pero no físicamente, sino acercarme del todo, porque cuando comprendo al otro me estoy comprendiendo a mí mismo, porque en la medida que me comprendo le estoy comprendiendo al otro; es decir, estoy viendo al otro en mí y lo que hay en mí en el otro; porque es de esa manera que se comprende. El acercamiento ¿que es? no somos tú y yo, somos los dos uno porque lo que está en mí está en ti y lo que está en ti está en mí; eso es el Amor. El Amor me permite aceptar al otro, como comprendo, acepto; no podemos aceptar lo que no comprendemos; por eso muchas veces rechazamos a los demás, ¿por qué los rechazamos? Porque no los comprendemos y nos asusta; solo aceptamos aquello que comprendemos y solo toleramos aquello que aceptamos: A tu hijo le aceptas y le toleras muchas cosas, pero al hijo de la vecina no.
Y cuando aceptamos y toleramos somos capaces de colaborar con el otro, ayudarle al otro y ayudarnos con el otro. Eso es importante: Comprensión, aceptación, tolerancia, eso es Amor, y no esa cosa tonta y sensiblera que la gente entiende por amor; eso es una emoción y como toda emoción cambia según sopla el viento .

La Comprensión no cambia nunca, porque lo que yo comprendo hoy lo comprenderé toda la vida y lo que comprendo en una persona lo comprendo en todas las demás. Si tú comprendes el dolor de muelas en uno lo comprendes en todos.

Y esto es el Yoga. En el camino del yoga vamos encontrando todo esto. Llegar a conocer la Verdad de nosotros mismos. Y esa Verdad luego hay que expresarla. ¿A través de qué la expresamos? A través del pensamiento, del deseo y de la acción. Hay que encontrar eso en nosotros y luego expresarlo fuera de nosotros; y ese es el trabajo del yoga: Primero hay que ir hacia dentro y luego lo que está ahí dentro sacarlo fuera. ¿En qué dirección van todas las técnicas? En conseguir esto.

¿Es cierto que cuando vamos caminando hacia aquí vamos consiguiendo otros efectos? Pues claro que sí, esos son los efectos colaterales: Hacemos esto y sentimos que estamos más sanos, más jóvenes, se nos van las arrugas… pero no es ese el objetivo. El yoga no es eso, el yoga es lo otro, pero como consecuencia de este trabajo sí que se van produciendo unos efectos.

Eso viene en el Evangelio: dice: “Busca el Reino de los cielos y lo demás se te dará por añadidura”.
¿Dónde está el Reino de los cielos? El Reino de los cielos está en nosotros. Esos planos diferentes; tenemos el yo inferior: Los tres cuerpos: Físico, emocional y mental, con los que funcionamos.
Pero luego tenemos más allá otros aspectos: Lo inferior y lo que está más arriba, lo que está más arriba son los cielos.
¿Dónde está el cielo? En nosotros, ¿dónde está la tierra? En nosotros, ¿dónde está el infierno? En nosotros
¿Dónde vivimos? Donde elegimos. Antes igual no podíamos elegir, pero ahora, a partir de hoy, puedo elegir dónde quiero vivir: En la tierra o en los cielos.
¿Dónde vivimos? Allá donde está nuestra Conciencia, donde reside nuestra Conciencia, ¿en lo inferior, en lo superior?
Pero si vivimos en lo inferior ¿qué expresamos? Lo inferior.
Si vivimos en lo superior, ¿qué expresamos? La carácterística de lo superior.
¿Qué es lo que expresamos, qué es lo que irradiamos, qué es lo que emitimos? Pues aquello que tenemos, no podemos transmitir algo que no está en nosotros. Y esta es la aventura del yoga, ¿a qué es fantástico?.

¿Para qué sirven las técnicas? Pues para hacer este camino, pero las técnicas no nos van a dar esto, nos van a facilitar el alcanzar esto; ¿con qué tenemos que alcanzarlo? Despertando y ampliando la Conciencia, haciendo que esa Conciencia se abra; ¿qué es la Conciencia? la conciencia es el Conocedor Interno, eso que en nosotros conoce; diferente del pensamiento, porque nosotros podemos pensar muchas cosas pero no nos hacemos conscientes de todo lo que pensamos, y solo conocemos aquello de lo que nos hacemos conscientes. A veces te habrá pasado que transitas por algún sitio y un día descubres algo y dices: “¿Uy, cuándo han puesto esa figura ahí?” “Ha estado siempre”; “pues yo es la primera vez que la veo”. Seguro que la has visto siempre pero hasta ese momento no te has hecho consciente, y solo conoces aquello de lo que te haces consciente, aunque lo estés viendo.

Hay una película que se titula “Y tú qué sabes” que dice que los indios de America no veían los galeones de los conquistadores españoles porque como no los conocían no podían reconocerlos; y los tenían delante de los ojos. Y dices, ¿cómo una cosa tan grande no se puede ver? Ver sí se puede, pero otra cosa es que te des cuenta, que te hagas consciente. Y esa es la aventura del yoga. Hacer que esa Conciencia se expanda, la expansión de la Conciencia para darnos cuenta cada vez de más aspectos de nosotros mismos; y en la medida en que conocemos, al darnos cuenta, más aspectos de nosotros mismos tambien conocemos a los demás.
¿Y qué es esa Conciencia, qué es eso que conoce, eso que está aquí en nosotros?. Ahora nosotros ¿nos damos cuenta de que estamos aquí, nos damos cuenta de que estamos vivos, nos damos cuenta de que nos estamos dando cuenta? ¿Con qué nos estamos dando cuenta?
Hay algo que tiene la facultad de darse cuenta, de hacerse consciente, ¿qué es eso?
Eso es el Yo que señalaba el de las fotos; eso que llamamos yo es eso que conoce, eso que está ahí haciéndose consciente.
¿De qué se hace consciente? Pues depende de la expansión que haya desarrollado.
Se dice que la Conciencia duerme en el mineral, sueña en el vegetal, se despierta en el animal y se hace autoconsciente en el hombre. ¿Cuál es la meta? Hacernos autoconscientes.
¿Qué significa esto? Conocer nuestra propia Conciencia, ser conscientes de nuestra Conciencia, de lo que llamamos nuestra Conciencia, del Conocedor Interno y eso amigos se nos revela ¿donde? En el silencio.
Y esto que estoy diciendo se ha dicho muchas veces y de muchas maneras.

Un día se le acercaron a Jesús sus discípulos y le dijeron: “Maestro, ¿cómo podemos orar?”
¿Y cual fue su respuesta?: “Haz yoga”
Lo dijo con otras palabras: “Haz la paz con tu vecino, entra en tu aposento, cierra las puertas y ventanas y allá en el silencio habla con el Padre”.

Entra en tu aposento: ¿Cuál es nuestro aposento?
Haz la paz con tu vecino: ¿Quién es nuestro vecino? El que vive con nosotros, ¿quién vive con nosotros? Pues eso que está ahí en conflicto; ahí hay que hacer la paz.
Cierra las puertas y ventanas: ¿Cuáles son? Los sentidos. Porque los sentidos nos dan la información del mundo externo, pero lo que tenemos que encontrar está en el mundo interno.
¿Cómo pasamos del mundo externo al mundo interno? Porque cuando los sentidos están enfocados en el mundo externo nuestra Conciencia está enfocada en el mundo externo. ¿Cómo hacemos que nuestra Conciencia se enfoque hacia dentro, hacia sí misma? Si quitamos la vista, el oído, el gusto, el olfato y el tacto, ¿donde está el mundo externo? Ha desaparecido
Pero nosotros hemos desaparecido, ¿o no? ¿Seguimos estando ahí donde estamos? Si no hay mundo externo, ¿dónde estamos? En el mundo interno, dentro de nosotros. Y allá en el silencio, allá en el silencio aparece el Ser, la Verdad, la Vida, aquello que siempre ha estado. La Vida, aquello que es siempre, que es eterno.

FIN



Cuenta Madhava que le preguntaron en una tienda “¿Tú que tomas para estar siempre contento?”
Y él reflexiona: “¿Es que hay que tomar algo para estar contento o qué?”

Su respuesta: Hay dos artículos a tener en cuenta:
Artículo 1º - Estaré siempre contento
Artículo 2º - Cuando no esté contento se aplicará el artículo primero